martes 10 de noviembre de 2009

La obra poética de Jannis Kounellis se muestra en Santander

El artista Jannis Kounellis (El Pireo, Grecia, 1936), uno de los fundadores del Arte Povera, expone de forma individual en la Fundación Marcelino Botín de Santander una selección de 18 obras compuestas por elementos tomados de la vida real. Kounellis se configura como una presencia fundamental en el diálogo del arte contemporáneo, como atestiguan sus exposiciones en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (1996-7), en la Neue Nationalgalerie de Berlín (2007) o incluso la sala consagrada a su nombre en la Tate Modern de Londres (2009).

En palabras del propio artista, este conjunto debe ser entendido como una sola obra. Así, concebida como una única instalación, pueden verse 18 obras, una de las cuales ocupa el espacio central de la sala de exposiciones, acotado por las columnas. Los materiales utilizados por el artista en estas piezas son el acero, el plomo, los abrigos y el cristal de Murano. Así, las grandes planchas de metal, que sirven de soporte a las obras, remiten a la dimensión humana, mientras que las planchas más pequeñas se relacionan con el tamaño estándar de una hoja de dibujo Fabriano y por consiguiente, con la actividad artística.

Los abrigos evocan la presencia humana, aprisionada por el peso de las piezas de plomo colocadas sobre ellos. Como contraste, el cristal de Murano, la única nota de color, aporta luminosidad. En estos cuatro elementos confluye lo espiritual con lo humano, lo duro con lo blando, lo opaco y lo transparente, lo construido y lo natural.

 

Memoria mitológica e histórica

Como explica el comisario de la muestra, Marc Scheps, el artista "ha creado una obra incomparable que se nutre de las fuentes de un pasado compuesto por una memoria mitológica e histórica, desarrollándose así tanto en el espacio como en el tiempo. Esta obra poética se basa en una dialéctica entre estructura y sensibilidad, entre lo vivo y lo inanimado, entre lo efímero y lo eterno, la naturaleza y la cultura".

Extraída directamente del cuadro, cada obra de Kounellis se transforma literalmente en un cuadro vivo, ya se encuentre proyectada en el espacio o colgada en la pared, tal como ocurre en la serie que se expone en la Fundación Marcelino Botín.

 

Arte Povera

El Arte Povera fue una corriente que se dio a conocer a finales de los sesenta y que tuvo gran trascendencia en la historiografía artística por avanzar en la incorporación de elementos de lo cotidiano y materiales orgánicos, primigenios para crear un 'arte pobre'. La utilización de materiales como madera, hojas o rocas, placas de plomo o cristal, vegetales, telas, carbón o arcilla, o, también, de desecho y, por lo tanto, carentes de valor, fue un común denominador en estos artistas, en un esfuerzo por huir de la comercialización del objeto artístico.

Jannis Kounellis se instaló en Roma en 1956, donde estudió en la Academia de Bellas Artes y expuso por primera vez. A partir de 1969, participó como uno de los fundadores del Arte Povera. En sus primeros años de formación, conoció a los grandes maestros italianos de la época (Toti Scialoja, Alberto Burri o Lucio Fontana, entre otros), aunque pronto empezaría a incorporar elementos radicalmente nuevos a su lenguaje para crear un estilo único, lleno de símbolos y nuevos materiales, y con una relación determinante con el espacio, el verdadero marco de sus obras.

Sus exposiciones individuales se han sucedido en los más importantes museos del mundo. Asimismo, ha participado en muestras colectivas con el grupo Arte Povera y, en otras ocasiones, junto a los más prestigiosos nombres del arte contemporáneo.

 

Más actividades en Santander

La muestra complementa el taller de arte internacional El as de picas, que dirigió Kounellis el pasado mes de julio en Villa Iris, dentro del programa formativo de esta institución.

Además del catálogo, la Fundación Marcelino Botín ofrece al visitante de forma gratuita un cuaderno de sala titulado Acercate a ... Kounellis, con concepto y texto de Isabel Durán. Además, ha organizado dos visitas comentadas a cargo del escritor y crítico de arte Javier Montes, los días 18 de noviembre y 10 de diciembre, a las 20:30 horas, así como las habituales visitas para grupos.

 

Santander. Jannis Kounellis. Fundación Marcelino Botín.

Hasta el 10 de enero de 2010.

Curador: Marc Scheps.

 

 

 

http://www.hoyesarte.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3180:la-obra-poetica-de-jannis-kounellis-se-muestra-en-santander&catid=92:exposiciones&Itemid=378

sábado 7 de noviembre de 2009

Marosa: pequeñas liturgias íntimas

En Galería fantástica (Siglo XXI), la poeta argentina realiza una original lectura de ciertos textos hispanoamericanos

 

Por María Negroni 

La ceremonia del té es uno de los episodios más famosos de Alicia en el país de las maravillas. Allí, tres personajes (el Sombrerero, el Lirón y la Liebre de Marzo) someten a la pequeña Alicia a un interrogatorio sobre el tiempo, plagado de paradojas lógicas, que la niña acierta a despejar apenas y que abandona, al fin, convencida de que ha asistido al té más insufrible de su vida.

Que Marosa di Giorgio haya elegido La liebre de marzo como título de uno de sus poemarios hace evidente lo que, de todos modos, una lectura del libro habría revelado: que su obra apuesta, como la de Carroll, al presente eterno de maravilla. No cualquier maravilla, aclaremos, sino algo más extraño aún: una gran fantasmagoría sin pasado y sin futuro donde por algún motivo, de pronto, es posible prescindir de la memoria o la voluntad, esas dos prótesis con que nos enfrentamos a lo inexplicable.

Carroll lo supo bien. De todos los regalos de la literatura, éste es sin duda el más preciado: poder acceder a una suerte de metafísica de lo invisible donde acaezca un mundo sin nombres. También en Di Giorgio el mundo se vuelca con minucia a esta fiebre, a medida que la poeta muestra u oculta sus cartas y hace del poema su propio territorio inexpugnable, su miniatura musical. Podría decirse que, atravesado cierto umbral, caemos aquí también, como en Alicia, en una realidad otra. Como si estuviéramos en una escenografía dipuesta para un vals de las flores o en un aquelarre de prados, zorros, lechuzas y seres de otro mundo, nos asalta una suerte de vértigo quieto, donde todo adquiere una tonalidad tremenda y una niña (o voz de niña) repite ritos y recitaciones desnudas con un "asustante vestido verde, que dejaba afuera los pezones".

No es éste un paisaje diurno sino un viaje de noche, exacto, al jardín de la casa natal y sus "sordas bocinas sexuales". El jardín de Marosa di Giorgio, quiero decir, no es edénico. O bien, como todo paraíso, perturba como si estuviera habitado por algo que nunca sabremos y que tiñe la escena de una inminencia negra.

En Di Giorgio, la sexualidad -puesto que de eso se trata- es, además, un misterio voraz. Indistintamente disimulada con eufemismos ("nos asociamos", "hicimos muchas cosas") o sugerida sin rodeos ("El Diablo nos poseía de súbito, con gran maestría") se vuelve, para el asombro de la niña, "una cosa abominable": algo irresistible. ("A la medianoche, desnuda, me levanté; estaba dormida, y veía, todo, como si fuera de día. Tomé la senda. Llegué al extremo. Allá, lejos, y ahí, cerca, él se presentó, sombrío, inmóvil, siempre el mismo, desde remotos siglos. Desesperada, corté una rama, la sostuve como vistiéndome. Pero todo fue inútil. Con un leve grito, aconteció, otra vez.")

En otras ocasiones, acuciada por el horror (y una suave crueldad), la fascinación difícilmente articulable aparece proyectada, desplazada, en la muñeca -esa habitante de este y del otro lado del mundo- dando rienda suelta a las fantasías más prohibidas. ("En la tarde estaba en el pasto hablando con Amelia. Amelia tenía ojos celestes, rodeados de oscuro, vestido de organdí amarillo, la falda con tres volados... Pasaban los pastores, decían por mí: Ahí está con su muñeca. Es más grande que ella. O casi... Entonces llamé al último pastor, dije el secreto. El pastor le ordenó algo. Ella obedeció. Él decía: ´Parece viva´. Lo que ocurrió fue hermosísimo. Yo miraba, fijamente, y no miraba. Él se alejó, primero. Después, yo, también, seguí hacia la casa, como si fuera a contarlo. Sólo Amelia quedó tendida, allá, y aún se le movían las alas doradas").

Tengo que insistir. La escena elemental en Marosa di Giorgio nunca es adulta. Lo que es más, en su mundo nada anuncia el futuro de la niña (porque la niña habrá dejado de serlo cuando se mire desde afuera). A lo sumo, la perpetran "novias silvestres" en el acto de unirse a los "dulces monstruos". El crecimiento corresponde a otros ("recuerdo cuando servimos a aquella gran mariposa negra que parecía de terciopelo, que parecía una mujer"), y aparece indefectiblemente asociado a la pérdida o el castigo. Al naufragio, también: "Vi morir el sol. A mi lado brotó un ser del sexo femenino. Me preguntó si tenía hijas. Otras idénticas surgieron por muchos lados. De entre los ramos se desplegó ante mí todo un paisaje de nenas. Me alejé desesperadamente, entré, cerré las puertas. Pero, ya, había comenzado a zozobrar la casa. Y aún hoy, se balancea como un buque".

¿Qué tiempo rige en el jardín de Marosa di Giorgio? Ninguno o bien, todos. Como si no quedara más remedio que admitirlo, las cosas son intercambiables y arbitrarias, se manifiestan como parte de un engranaje donde nada termina, ni siquiera la muerte. Dicho de otro modo, todo está allí hiperactivo, como en la infancia, y brilla con tal intensidad que hasta es posible reproducirse sin que intervenga el tacto. Otras cosas también son posibles: presenciar hechos no ocurridos; estar al mismo tiempo difunto y vivo; moverse entre seres que pertenecen a nadie y a nada, como esa "Divinidad, peluda y brillante [que], descendía por la pared, eternamente". El mundo, en suma, en su infinita riqueza y variedad, es aquí presencia. Es decir sueño, indiscernible de la realidad.

En ese tiempo sin tiempo, mezclando el cuento de hadas, la fábula y la mitología personal para fundar una visión ("Por donde había errado libre, durante siglos, desde siempre, entre las plantas, alhelíes, aralias, pusieron otra planta y se llamaba marosa"), la poeta encuentra un privilegio altísimo. Más, encuentra una dicción irremediablemente propia. El suyo es un lenguaje que se construye a saltos, que se sirve de frases irresueltas, súbitas comas, y cambios imprevistos de tiempos verbales, para complejizar los sentidos y erosionar la supuesta racionalidad de la lógica, trastocando de paso los hábitos que anestesian la vida.

"Iban juntas, por todas partes, la gracia, la desgracia", dice un verso. Y así es. En el "primer país" de Marosa di Giorgio, pasa de pronto la muerte tan delgada y con vestido de organdí, y enseguida los zorros se acuestan con las niñas y hay violetas que fabulan y campanas en los prados. Un imán, sin duda, confirma a cada paso la sacralidad de lo real. De ahí que toda oposición se vuelva coincidencia, toda carencia plétora. La imperfección, escribió Yves Bonnefoy, es la cima. Y esta poeta lo sabe y lo festeja, mientras adereza sus versos con "alguna hierba levemente maligna para que quede más enigmático el manjar".


 
 
 
 

lunes 2 de noviembre de 2009

L'art "en toutes directions" avec Jean-Jacques Lebel

Sidérant est l'adjectif qui vient à la bouche. "Soulèvements", exposition conçue par Jean-Jacques Lebel avec l'aide de Jean de Loisy à la Maison rouge, à Paris est une manifestation sidérante, un ovni - pour objet visuel non identifiable.

Il y a le nombre des oeuvres, presque trois cents. Il y a leur diversité extrême, du bibelot de brocante au chef-d'oeuvre de musée. Il y a la non moins extrême variété des auteurs, des célébrissimes Arcimboldo, Picasso et Duchamp au dessinateur anonyme et au non moins anonyme soldat transformant en vase ou sculpture une douille d'obus pendant la première guerre mondiale. Il y a l'audace d'aborder tous les sujets qui créent le malaise, torture en Irak ou censure morale un peu partout, martyre médical infligé à Artaud ou exaltation obscène de l'argent dans la société contemporaine. Par-dessus tout, il y a la cohérence de l'ensemble, la rigueur de la démonstration à travers la multiplicité des sujets. "Soulèvements" est une suite d'explosions minutieusement agencée.

Cette cohérence et cette multiplicité sont celles de Jean-Jacques Lebel lui-même. Comment le définir ? Dire qu'il est un des esprits les plus intenses et un des artistes les plus inventifs de la seconde moitié du XXe siècle ne suffit pas. Préciser qu'il est né en 1936 est déjà mieux, si l'on se souvient de l'état de la France et de l'Europe alors, Front populaire et guerre d'Espagne, totalitarismes et résistances.

A aucun moment, Lebel n'a oublié ce moment initial, ni quand il protestait contre les guerres d'Algérie et du Vietnam, ni en 1968, ni dans ses amitiés avec Gilles Deleuze et Félix Guattari, fondateur de l'antipsychiatrie. Ni, évidemment, quand il a créé le happening dans les années 1960, aussi bien avec Yoko Ono qu'avec Erro pour complices. Un livre consacré à cette partie capitale de son oeuvre paraît à l'occasion de l'exposition (Happenings de Jean-Jacques Lebel ou l'insoumission radicale, d'Androula Michaël, Hazan, 317 p., 45 euros).

A ces indications biographiques, il faut ajouter entre autres événements : l'amitié d'André Bretonet de Marcel Duchamp, quand il n'était encore qu'adolescent, son admiration pour l'admirable chanteuse Billie Holiday, sa connaissance de Dada, du surréalisme et de bien d'autres mouvements artistiques, ses collections d'arts dits populaires et primitifs, mais aussi de dessins anciens et modernes, son goût pour les puces et la chine, son action constante en faveur de la poésie et de la performance et, récemment, son travail de commissaire d'expositions consacrées à Picasso, Artaud ou aux dessins d'écrivains.

Plus ceci que l'on a trop tendance à oublier : Lebel excelle dans une forme singulière de dessin à l'encre rehaussé de couleur - une sorte de figuration du corps perçu de l'intérieur, dans le fouillis des organes et des artères, dans l'enchevêtrement des nerfs et des muscles. Il est aussi à l'aise dans le collage et le détournement des images de presse, de réclame et de cinéma, qu'il découpe, monte et compromet jusqu'au burlesque et au tragique.

Ce serait d'ailleurs la seule critique à faire à "Soulèvements" : Lebel n'y montre que peu ses propres oeuvres, que l'on ira donc voir à la Galerie 1900-2000, à Paris, jusqu'au 4 novembre. A la Maison rouge, Lebel procède par ce qu'il appelle des "montrages" : la juxtaposition éclairante d'objets de natures matérielles, de dates, de statuts et de formes très variés.

Leur réunion et les comparaisons qui se nouent établissent que la création, telle qu'on l'entend depuis deux siècles, est l'affirmation d'un individu réfractaire à tout ordre collectif. Cette affirmation est l'expression d'une énergie vitale. Laquelle énergie se voit à nu dans le désir sexuel. Quand elle entre en conflit avec les ordres sociaux, cela donne répressions, exécutions, internements. Si le parcours commence par les barricades de la Commune et un autoportrait deLouise Michel, cette décision est emblématique.

Aussitôt après, il est possible de partir dans plusieurs directions, l'accrochage tirant parti de l'architecture complexe des salles. Elles se nomment "Insoumission", "Hallucination", "Eros", "La guerre" ou "Le rhizome". Quel que soit l'itinéraire, la justesse des rapprochements les plus inattendus n'est pas altérée : chaque espace est un organe d'un grand corps vivant - un argument d'une démonstration puissante. Et somptueuse : aux quelques noms déjà cités, il faut adjoindre Füssli, Kubin, Klinger, Picabia, Schwitters, Magritte, Masson, Grosz, Dix, Michaux, Klapheck - et des oubliés, des inconnus, des disparus, tous portés un court moment ou leur vie durant par la même volonté de tenir tête au monde. Sidérant, vous dit-on.

"Soulèvements". La Maison rouge, 10, bd de la Bastille, Paris-1e . Mo Quai-de-la-Rapée. Tél . : 01-40-01-08-81. Jusqu'au 7 janvier 2010. Du mercredi au dimanche, de 11 heures à 19 heures ; jeudi jusqu'à 21 heures. De 5 € à 7 €. Catalogue 240 p., 25 €. Sur Internet: www.lamaisonrouge.org.

"Peintures et dessins". Galerie 1900-2000, 8, rue Bonaparte, Paris-6e . Mo Saint-Germain-des-Prés. Tél . : 01-43-25-84-20. Jusqu'au 4 novembre. Du mardi au samedi, de 10 heures à 12 h 30 et de 14 heures à 19 heures ; lundi de 14 heures à 19 heures. Sur Internet: www.galerie1900-2000.com.

Philippe Dagen

sábado 24 de octubre de 2009

Le Nouveau Festival: échangisme artistique au Centre Pompidou

Le Centre Pompidou inaugure son Nouveau Festival pour un mois de performances artistiques sans tabou. En vedette, Beaubourg-la-Reine (photo), le cabaret surréaliste d'un tandem excentrique: Sophie Perez et Xavier Boussiron.
Le 24 octobre 2009- par Fabienne Arvers et Patrick Sourd

On a encore dans les narines l'odeur âcre et tiède du crottin qui maculait le sol du Grand Palais. C'était pendant le mémorable Bartabas tabasse, la performance one shot conçue par Sophie Perez et Xavier Boussiron dans le cadre de l'exposition La Force de l'art 02, en mai dernier. Ils revenaient sur l'événement qui avait gâché les fêtes de fin d'année 2008 au ministère de la Culture, soit le remake de la mise à sac de la Drac Ile-de-France par un Bartabas hors de ses gonds après avoir appris que sa subvention ne serait pas intégralement reconduite.

Trublions des plateaux au répertoire aussi baroque que singulier, chroniqueurs zélés des petits et grands bugs de la vie artistique française, Sophie Perez et Xavier Boussiron ne rechignent pas à s'aventurer hors des théâtres pour dynamiter aussi les territoires de l'art. Invités au Nouveau Festival, rendez-vous interdisciplinaire de la création contemporaine au Centre Pompidou à Paris, les voici placés aux avant-postes dans l'Espace 315, la galerie phare de l'institution.

Des artistes de tous poils vont y défiler dans un cabaret du nom de Beaubourg-la-Reine. Sophie Perez et Xavier Boussiron ont débarqué ici pour créer "une salle polyvalente, au sens noble du terme; et aussi une sculpture qui rappelle l'architecture-enseigne du début du XXe siècle : le cordonnier habite dans une maison en forme de santiag, le vendeur de sandwichs dans une gargote en forme de hot-dog". Pour affirmer leur qualité de saltimbanques, c'est très logiquement qu'ils ont fait construire une minicage de scène et l'ont surmontée d'un masque géant de la commedia dell'arte aux yeux vides et au nez en forme d'appendice turgescent.

C'est dans le capharnaüm de leur atelier parisien et devant la maquette de la "chose" qu'il font pour nous le point sur leurs activités et leurs parcours croisés. Après un prix de Rome en scénographie à 22 ans avec, à la clé, une résidence à la Villa Médicis, Sophie Perez fut l'assistante du décorateur d'opéra Carlo Tamisi durant trois ans: "un vieux de la vieille qui avait bossé avec Federico Fellini, Andrei Tarkovski et Giorgio Strehler. Puis j'ai travaillé avec le peintre Jean-Paul Chambas avant ma première expérience dans le milieu théâtral français: costumière sur une Orestie montée à Nanterre par des anciens du Groupe T'chan'G de Didier-Georges Gabily". La mort de Gabily transformant le projet en hystériques séances de psychothérapie de groupe, l'image cauchemardesque de la nouvelle génération du théâtre français lui donne des envies de fuite. Un bad trip vite effacé via un détour par New York où, travaillant sur Roberto Zucco de Bernard- Marie Koltès, elle rencontre enfin d'autres acteurs. "Des mecs qui faisaient leur boulot sur le plateau" et qu'on voyait aussi dans les films d'Hal Hartley. C'est à Paris qu'on lui propose un jour de rencontrer le réalisateur. "Je me suis dit, je vais me faire chier, je n'ai rien à lui dire. Du coup, j'ai invité plein de gens et je ne lui ai pas parlé de toute la soirée ! (rires) Mais c'est là que j'ai rencontré Xavier…".

Ce soir-là, Xavier Boussiron rentrait d'une résidence à Los Angeles. "J'avais été engagé un peu par hasard par l'artiste Mike Kelley pour le 25e anniversaire de son groupe Destroy All Monsters. Ce qui était cohérent avec ce que j'avais fait jusque-là après ma sortie des Beaux- Arts : pas mal de musique (il a composé la musique du film d'Alain Guiraudie, Le Roi de l'évasion – ndlr) et, chaque année, des résidences entre le Mexique, le Lot-et-Garonne ou les Etats-Unis. La seule expérience de théâtre que j'avais, c'était roadie pour le Wooster Group et le metteur en scène Reza Abdoh, un an avant sa mort. Bosser avec eux, c'était quand même génial…".

De cette rencontre dans une fête naît une collaboration de près de quinze ans. Le premier acte fondateur en fut une adaptation pour le théâtre d'une méthode des années 30 pour apprendre à nager sans eau. Titrée Mais où est donc passée Esther Williams? (1998), cette initiation au crawl qui nécessitait de vider les piscines fut créée à Dijon au festival Théâtre en mai, puis reprise à Paris Quartier d'été. S'ensuivirent quelques valeureux morceaux de bravoure tels Détail sur la marche arrière (2001), un hommage aux fins de soirées distordues dans lequel la troublante Marie France faisait une apparition remarquée en Marylin glamourissime, et Leutti (2002), rappel gourmand du bonheur des confiseries chères à l'enfance qui se terminait dans une mare de jelly rouge comme du sang. Premier passage à Beaubourg, programmé par Serge Laurent, avec Le Coup du cric andalou (2004): la formule hésite, dans un pathétique foutoir, entre l'apologie du cabaret ou celle de la boîte à partouzes. Il était temps de passer au texte. C'est chose faite avec Laisse les gondoles à Venise (2005), gondolante adaptation de Lorenzaccio d'Alfred de Musset.

Puis ils rendent hommage à Louise Bourgeois avec Enjambe Charles (2007), après avoir rencontré l'artiste à New York pour lui présenter un tour de chant de Charles Aznavour. Enfin, ils revisitent Witold Gombrowicz, en concoctant un Gombrowiczshow (2008), succès damné de l'oeuvre du maître polonais servi bien frappé dans les fumées d'un gigantesque décor d'opérette.

Voici qu'ils changent de catégorie avec ce Beaubourg-la-Reine, scène ouverte en accès libre réunissant tous ceux qui ont compté pour eux durant ces quinze ans de provocations tous azimuts. Ainsi, de Philippe Katerine dessinant d'après modèle vivant à Marie France chantant Brigitte Bardot, d'Alejandro Jodorowsky se livrant à une conférence sur le cabaret mystique aux performeurs de Forced Entertainment transformant l'art des clowns en interrogatoire, c'est toute une galaxie artistique qui va se produire sur leur plateau masqué, au milieu d'un pot-pourri des temps forts de leurs spectacles.

"On aurait pu enquiller une nouvelle création trois mois après ça. Sauf qu'on a dit non artistiquement, même si financièrement, on n'est toujours pas conventionnés. On bouffe l'herbe, mais on a une sorte d'orgueil à vouloir bien faire les choses." Revendiquant aussi de dire ce qu'ils pensent et de rire des fats et des présomptueux, Sophie Perez et Xavier Boussiron paient parfois les pots cassés de leur liberté de penser. Comme ce jour où, après dix ans de coproduction, la nouvelle codirectrice du Théâtre national de Chaillot, Dominique Hervieu, les débarque d'une phrase: "Je ne peux avoir dans mes murs quelqu'un qui ne défend pas mon projet..." Un licenciement sans préavis au prétexte de leur soutien affiché à l'ancien directeur Ariel Goldenberg sur une radio du service public.

Heureusement, il s'en trouve toujours pour apprécier leur humour, tel Jean Michel Ribes, directeur du Théâtre du Rond-Point, pour lequel ils préparent une création en 2010, capable lui d'un généreux "On choisit avec qui on couche!" Aujourd'hui, Sophie Perez et Xavier Boussiron couchent avec le Centre Pompidou, gageons que ce sera pour le meilleur.

http://www.lesinrocks.com/actualite/actu-article/t/1256389321/article/le-nouveau-festival-echangisme-artistique-au-centre-pompidou/

martes 20 de octubre de 2009

Make Less Art

Alfredo Jaar, "Lament of the Images (Version 2)", 2002
May 13th, 2009 by Joe Fusaro

At one point in my panel conversation with Olivia Gude, Mark Bradford, and William Crow at the National Art Education Association's annual conference in Minneapolis, the discussion got around to our hopes for the future of art education. Olivia Gude, in a way only she can truly communicate, actually hoped that students would "make less art" in the future. This week's question from the NAEA conference (our last in a series of columns dedicated to questions from that panel, titled Art Practice, Teaching Practice) comes from Bobbi Meier, who teaches on the secondary level in River Forest, IL. Bobbi asked, "How do we make 'less art' and keep our program intact? Administrators are looking for product!"

As we move forward as artists and art educators, it's important to make people understand (collectors, art lovers, students, parents, administrators, and policy makers) that quantity in an art program has little to do with quality. As a matter of fact, and I believe this is what Olivia was getting at, it's important to allow students time for immersion into the themes, questions and big ideas that can drive significant units of study on all levels. While it's not as glamorous to ditch the series of projects about "mastering" the elements of design in favor of a longer-term painting project that focuses on a big, essential question, there are ways for students to demonstrate understanding and even "mastery" of the elements through their work in a more significant unit that's driven by a meaningful question(s) or idea.

Working with administrators to help them understand how and what our students are learning can go along way towards convincing them that the quantity is not what's important. What's important is listening to students describe, demonstrate, and write about their learning experiences in the art classroom, even when the product isn't pretty or plentiful. Here are a few specific suggestions:

  • Invite your principal or supervisor in to see a variety of lessons over time, not just when an observation or evaluation rolls around. It takes time to digest what we do with people who aren't as experienced with the visual arts.
  • Start a class webpage that communicates with the school community (including the school board) the themes and questions that drive units of study in your classroom. Share your curriculum maps (or, if necessary, START curriculum mapping and share your plans).
  • Create or re-imagine a gallery or exhibit space in your school or district. Create a regular schedule of shows that allows teachers and students a chance to share a variety of work over time. Encourage students to share how that variety of work was inspired and how it relates with classmates, parents, community members, administrators and colleagues.

The first step, perhaps, to making less art is helping others understand what we do, and that what we do involves planning and thinking and shaping possibilities in order to come up with quality work in the classroom. While projects that focus on "mastering"elements or specific techniques can be cute and catchy, it doesn't necessarily make for a quality art program. Everyone is always impressed with true learning. The challenge is to make that learning as exciting to share as the flashy projects that may not have as much thinking behind them.

http://blog.art21.org/category/artists/alfredo-jaar/

sábado 17 de octubre de 2009

Sophie Taeuber-Arp: 'Performance' permanente

Sophie Taeuber-Arp supera las distintas formas de concebir el arte y "lo concilia todo: arquitectura, baile, fotografía...". El Museo Picasso Málaga reconstruye su mundo dadaísta a través de la metáfora del baile

ÁNGELES GARCÍA 17/10/2009

La historia está llena de casos de artistas que no han logrado el reconocimiento ni en vida ni después de muertos. En el caso de las mujeres, todo empeora. Sophie Taeuber-Arp (Davos, 1889-Zúrich, 1943) es recordada más por su marido, Hans Arp, que por su prolífica y modernísima obra. Su carácter tímido y apocado tampoco contribuyó a su popularidad pese a formar parte de ese grupo de mujeres preparadas y rompedoras que sobresalieron en la Europa de las décadas de los años veinte y treinta. Fue una de aquellas mujeres pioneras del feminismo y dispuestas a cambiarlo todo. Lo cierto es que Sophie Taeuber-Arp se aventuró en todas las formas de expresión artística con la audacia de quien vive de espaldas a los moldes establecidos. Vinculada a momentos fundamentales del nacimiento de las vanguardias, se movió como una virtuosa funambulista entre el dadaísmo y el constructivismo. Su obra se ha podido ver en muestras colectivas, pero hasta ahora no había sido objeto de una retrospectiva. El Museo Picasso Málaga muestra a partir del día 19 una gran exposición en la que se podrá llegar a la esencia de una obra tan moderna como radical.

Estrella de Diego, historiadora y crítica, conocedora como pocos del papel desempeñado por las mujeres en la historia del arte, ha comisariado esta exposición. Para Sophie Taeuber ha creado una especie de línea de danza que sirve para recorrer los mundos de esta artista a través de más de ciento treinta piezas entre pinturas, dibujos, collages, textiles, marionetas, planos, maquetas, fotografías, esculturas y muebles.

La timidez y su tendencia al ensimismamiento no la aislaron, sin embargo, del mundo en el que vivía. Su afán de cambiar la sociedad le sirvió para ejercer de imán frente a los grandes artistas de la época. Pero su entrada en la gran sociedad artística no se produjo hasta que conoció a Hans Arp en Zürich, en 1915, ya con 26 años. Ella era profesora de Artes y una gran bailarina de danza expresiva, formada por el coreógrafo húngaro Rudolf Laban. El baile es, de hecho, una de las actividades determinantes en la vida y obra de Sophie. Arp era ya entonces un artista reconocido e influyente. Había participado en la segunda exposición del grupo Blaue Reiter de Münich. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó con Max Ernst en Colonia y después pasó a formar parte del círculo parisiense de Modigliani, Picasso, Max Jacob y Apollinaire. Es decir, que los dos se encuentran cuando ya desempeñan un importante papel en el mundo artístico de la primera mitad del siglo XX.

Aunque no se casaron hasta 1922, Sophie y Hans empezaron a realizar proyectos conjuntamente nada más conocerse. Instalaron su cuartel general dentro del grupo dadá de Zúrich. La mano de los dos se plasma durante esos primeros años de convivencia en numerosas obras dadaístas y constructivistas. A partir de 1927, la pareja abandona Suiza y se instala en Meudon, cerca de París, una localidad que se convertiría en sede de sus actividades creativas y punto de encuentro con otros artistas clave de esta época como Sonia Delaunay o Alberto Magnelli. Todos ellos formaron una peculiar colonia de artistas que se mantuvo en activo hasta 1943.

Sophie Taeuber-Arp no es una artista popular, pero siempre fue una creadora de culto. El artista alemán Hugo Ball dijo de ella: "Todo alrededor de Taeuber es luminosidad de sol y el milagro que reemplaza a la tradición. Está llena de invención, de capricho y de extravagancia". Con la misma fascinación han hablado artistas contemporáneos y posteriores. ¿Cuál es el interés de reivindicar todavía la obra de Sophie Taeuber-Arp? Estrella de Diego explica que nadie como ella supo conciliar las contradicciones sobre las que se construyó la modernidad: figuración y abstracción, dadaísmo y abstracción geométrica, desorden y armonía, arte y artesanía. "Su asombrosa aportación consiste en terminar con los enfrentamientos entre las diferentes formas de concebir el arte y entre sus soportes. No olvidemos que con ella no existían las artes menores. Sus tapices, trajes o muebles tenían el mismo tratamiento que sus cuadros o esculturas. ¿Por qué un figurativo no puede ser abstracto?, ¿por qué trabajar con arpillera es menos noble que hacerlo con el lienzo? Ella acaba con esos enfrentamientos y, lo más importante, logra que su punto de vista sea entendido por su entorno. De hecho, ella lo concilia todo: arquitectura, baile, fotografía...".

El que su nombre no goce del relumbrón que otros artistas tienen y que ella merecería se debe, según la comisaria, a que fue la mujer de Hans Arp. "Esto le fue en su contra. Ella investigaba, experimentaba sin parar. Por ejemplo, jugaba con las composiciones geométricas que luego tanto se aplaudieron en Mondrian y muchos creían que ella copiaba. Pero hay que ser justos y reconocer que fue valorada tanto por su marido como por sus contemporáneos. Es después cuando los historiadores de arte y los museos no se interesan por ella. Su nombre queda para un círculo reducido aunque incondicional".

Advierte Estrella de Diego que es cierto que su marido la introduce en el círculo dadá, pero que ya ella hacía cosas por su cuenta: se atrevía con diseños de trajes, proyectaba cocinas compactas que entonces no existían. Era polifacética y dúctil. ¿Se le reconocerá su lugar? "Es muy difícil, porque habría que reescribir muchos capítulos de la historia del Arte. En el caso de Sophie, hay muchas zonas oscuras. De todas formas, siempre se está a tiempo".

El objetivo de la exposición es contar quién fue Sophie Taeuber al margen de Hans Arp. No se ha tratado de enfrentarlos ni de ver quién era más importante. Lo que se muestra es cuáles fueron sus aportaciones e incluso se puede ver en qué medida ella influyó sobre la obra de su marido y sobre los dadaístas. Es una obra desarrollada en los márgenes de la historia y ése es el gran reto a la hora de montar una muestra de estas características.

Estrella de Diego ha organizado la exposición Sophie Taeuber-Arp. Caminos de vanguardia en torno a tres secciones. La primera es Ritmos quebrados y aquí se indaga en el primer periodo de su trabajo, el momento en el que conviven de una forma abierta dadá y constructivismo. Están las composiciones geométricas que ella creaba sobre el lienzo, el tapiz o las telas. Hay abstractas pero también hay figuración, formas reconocibles. Es una manera de entender el arte que después, en los cincuenta y sesenta desarrollarían artistas latinoamericanos como Lygia Clark y Helio Oiticica. El uruguayo Joaquín Torres García decía que la tarea del artista era mantener un orden desde lo particular a lo universal, desde los sentidos hasta las ideas, aunque sin abdicar de las alusiones figurativas de la manera innegociable con que lo hacía Mondrian, por ejemplo.

La segunda parte, Habitar espacios, detalla sus aportaciones al diseño de interiores y a la arquitectura. Aquí desarrolla trabajos de inspiración industrial. Los tapices, las marionetas, los floreros, las sillas son únicos y a la vez repetitivos. Por último,Geometrías vivas se centra en las construcciones geometrizantes propiamente dichas, siempre imbuidas de su pasión por la integración de opuestos. Todo ello impregnado de la pasión que marcó toda su vida y obra: la danza. El movimiento del cuerpo determina cada una de sus piezas. El baile es una metáfora para explicar que la fusión entre mundos aparentemente opuestos es posible.

Murió a causa de un accidente tan absurdo como casi todos. Ocurrió durante una visita secreta a casa de unos amigos, en Suiza. La mala combustión de una estufa acabó con su vida.

Sophie Taeuber-Arp. Caminos de vanguardia. Museo Picasso Málaga. Del 19 de octubre al 24 de enero de 2010. www.museopicassomalaga.org


John Cage: El ruido y el silencio

En los últimos años, la obra musical y artística de John Cage (Los Ángeles,1912 - Nueva York, 1992) no ha dejado de ampliar su eco. Antes de morir, Cage presentó, en 1991, la instalación Essay y una selección de sus dibujos sobre papel realizados con piedras y humo en el Espai Poblenou de Barcelona. Ahora, la exposición John Cage y el arte experimental. La anarquía del silencio, que se inaugura en el Macba, constituye la aproximación más completa y extensa al compositor norteamericano que se ha realizado en Europa desde su muerte.
Músico, escritor, performer, artista inclasificable, micólogo, John Cage ha sido, probablemente, uno de los compositores y creadores más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Después de estudiar, entre otros, con Cowell y Schönberg, Cage inicia su trayectoria singular como compositor, ensayista e inventor de nuevas sonoridades. "Creo que el uso del ruido para hacer música continuará y se incrementará hasta conseguir una música producida con la ayuda de instrumentos eléctricos", afirma en 1937, en el manifiesto El futuro de la música: credo.

En 1939 compone
Imaginary landscape No. 1, la primera obra electrónica conocida, y en 1940 construye su primer piano preparado. A partir de 1944 empieza a colaborar con el bailarín Merce Cunningham, con quien compartió una fértil relación personal y creativa hasta su muerte. En 1952 realiza en el Black Mountain College sus primeros happenings. Del mismo año es quizás su composición más conocida, su obra silenciosa 4´33´´. Durante cuatro minutos y treinta y tres segundos el pianista se limita a abrir y cerrar la tapa del piano. El sonido y el ruido existentes en el espacio del concierto constituyen la música, que deviene pura duración de la escucha.

El dadaísmo y el budismo zen fueron dos de sus influencias más reconocidas. Sin duda, fue su relación con Marcel Duchamp una de las que marcaron de una manera más profunda su trayectoria musical, artística e intelectual. "Duchamp Mallarmé?", se pregunta Cage en su texto
26 Statements re Duchamp, de 1963. El blanco de Mallarmé, como el azar y el readymade de Duchamp, se reencuentran en el silencio sonoro de Cage. ¿Cómo mostrar la obra múltiple y compleja de John Cage, y su presencia entre otros artistas? El reto es estimulante. Pensar la obra de John Cage es pensar la música y el arte de hoy, de ayer y de mañana.

sábado 10 de octubre de 2009

Poesía y luz en tiempos de pérdidas

La artista belga Joëlle Tuerlinckx juega con el espacio en el Palacio de Cristal

ISABEL LAFONT - Madrid - 10/10/2009

Hay que entrar con cuidado en el Palacio de Cristal del Retiro madrileño para no toparse de bruces con el último trabajo de la artista belga Joëlle Tuerlinckx. Es difícil competir con la arquitectura de este espacio decimonónico y Tuerlinckx ha querido utilizar su principal elemento, la luz, a su favor. Más bien ha recreado la que entra en tromba por las vidrieras con tres haces de hilos de materiales diferentes -nailon negro, fibra naranja y plástico transparente-, iluminados por el sol en distintos momentos del día.

Lynne Cooke, subdirectora del Museo Reina Sofía y comisaria de la instalación y de la exposición de la artista (que se exhibe al mismo tiempo en el edificio Sabatini de la misma institución), señala que las intervenciones de esta creadora, que ha explorado la relación entre espacio y tiempo en toda su obra, pueden parecer a primera vista "evasivas, insustanciales y modestas". Pero, a medida que se aproxime, el visitante verá cómo los haces de hilos se convierten en rayos de luz y descubrirá en la base de cada uno una brújula. El subtítulo de la instalación del Palacio de Cristal, Reflexión sin sol/Proyecciones sin objetos, no es casual: "Los haces de luz y las brújulas de Tuerlinckx no funcionan como un reloj solar, no son funcionales. Son una traducción poética que nos invita a enfrentarnos de otra forma con el mundo", explica Cooke. "Vivimos una época en la que los referentes se han perdido. Espero que este trabajo contribuya a recuperarlos. La poesía es lo único que nos puede hacer viajar en medio de este sentimiento de pérdida", dijo la artista ayer en el Retiro.

Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, encuadró ayer a la artista en la tradición artística de la crítica institucional y de la representación, que tiene en el también belga Marcel Broodthaers una figura clave. Pero precisó que la obra de Tuerlinckx es "sensual, bella, poética en el sentido literal de la palabra" y que la artista no se ha limitado a recibir esa tradición, sino que le ha "dado una vuelta". Lo que la caracteriza, dice Borja-Villel, es la idea de vacío, la asociación al silencio, al no decir, al no hacer cosas en una época de consumo: "Es una obra que siempre cuenta con el elemento de lo infraleve, de lo que es difícil de aprehender".

Joëlle Tuerlinckx. Crystal times. Reflexión sin sol / Proyecciones sin objeto. Palacio de Cristal y Museo Reina Sofía. Hasta el 22 de febrero de 2010.

http://www.elpais.com/articulo/madrid/Poesia/luz/tiempos/perdidas/elpepucul/20091010elpmad_15/Tes

miércoles 7 de octubre de 2009

"El libro vino después, el libro se destruye solo"

Entrevista a Eduard Escoffet, poeta y performer

Habla Eduard Escoffet, uno de los mayores exponentes de la más loca de las variantes poéticas, la Polipoesía. ¿De qué se trata?, es una manera diferente de propagar poemas según lo entendió el italiano Enzo Minarelli a mediados de los años ochenta, y que adscribe a múltiples maneras de interpretar un poema: ruidismo, distorsión y medios audiovisuales.



por Alberto Sepúlveda H.

-¿Cómo explica usted este fenómeno?

- A finales del siglo XX, muchos poetas trabajaban a partir de los logros de las vanguardias, pero sin la necesidad de sentirse partícipe de un grupo o de una sóla línea o ámbito de trabajo. El concepto mismo de vanguardia ya no tenía sentido después del movimiento conceptual. Por otro lado, desde los años cincuenta, la tecnología era un elemento importante, que iba modulando las nuevas propuestas y aventurando nuevas escrituras. Así pues, se imponía la necesidad de términos de síntesis, que no acotaran sino que ampliaran al máximo, que asumieran que el poeta puede transitar entre vanguardia y tradición, entre textos y otras disciplinas, entre tecnología y universales. El americano Dick Higgins propagó el término intermedia, que también sirve para definir estos trabajes transversales. No hay que olvidar que la polipoesía no es ningún movimiento ni una escuela, es sólo un nombre para ubicarse en el intrincado mundo de la poesía del siglo XX.

- El manifiesto de la Polipoesía hace recordar a los manifiestos dadaístas y surrealistas, ¿hay una conexión entre estos movimientos?

- Evidentemente. Y es también una superación de las ideas base de estos movimientos. Como he comentado, las vanguardias abrieron muchos caminos y una vez pasado el período de ruptura se hacía necesario un proceso de reflexión, de suma de todo lo nuevo y de la tradición, una cierta solución de continuidad que no optara por una línea u otra de forma única. Además, la idea de movimientos cerrados, homogéneos era en los años 80 una imposibilidad manifiesta. También hay que añadir que la polipoesía bebe de las vanguardias clásicas, pero sobre todo de los movimientos de las segundas vanguardias, empezando por la poesía sonora y la acción poética.

-¿Qué es ser un 'Polipoeta', es un posmodernista que viene a destruir el formato libro o un creador (un pequeño dios como dijo Vicente Huidobro)?

- La poesía ha estado siempre en un terreno muy amplio que no es únicamente el del libro. El libro vino después, el libro se destruye solo. Yo nunca utilizo el término "polipoeta"; hay muy poca gente que se autodenomine polipoeta y por lo general suelen ser muy malos (y sin una mínima idea de lo que es la polipoesía). El poeta trabaja con el lenguaje y todas sus posibilidades. El polipoeta es simplemente un poeta.

- Ustedes, como Propost (www.propost.org), han llevado a cabo varios festivales y presentaciones ¿cuáles han sido los cambios que han visto a lo largo del tiempo?

- Cambios bastantes. Pero básicamente uno referido a España. Mientras en los noventa la escena poética oral y polipoética se concentraba en Barcelona y se desconocía en muchas ciudades, en la actualidad se ha producido un estallido y hay programaciones, poetas y festivales por doquier. La escena se está desarrollando extensamente y de forma inesperada. Creo que las nuevas generaciones conectan mucho más con estas formas híbridas, que a veces necesitan más de buenas ideas que de alta tecnología. Me gusta ver que con los años desde propost.org hemos conseguido acercar la poesía a un público muy variado, hemos hecho entrar la palabra en la vida de muchas personas que creían aborrecer la poesía o no entenderla. Ahora mismo en España hay múltiples plataformas, cada día más, y se demuestra que no todo está escrito y que lo escrito es también cuerpo. Además ha habido cierta profesionalización, lo cual ha conllevado propuestas más contundentes y personales.

- También surge un cambio entre el lector que pasa a ser auditor.

- Este es un tema muy interesante y muy amplio. Las formas de escritura y de lectura han cambiado mucho durante el siglo XX y, por otro lado, hemos redescubierto que había literatura antes de la invención del libro. Los sistemas de lectura y escritura imperantes no tienen más de dos siglos de vida y en ese sentido tenemos que volver a ampliarlos. Se debe diferenciar a los poetas que se centran en el libro y aquellos que consideran el recital como algo inherente a su escritura. Y ahí, en ese sentido distinto de escritura y de lectura, reside una de las claves para entender todo lo que implica la polipoesía y la poesía experimental en general.

-¿Cómo percibe el desarrollo de la poesía en el futuro?

- No sé si puedo responder. Tampoco me planteo el futuro. Lo que sí que veo es que la poesía ha recobrado importancia y que los medios digitales han ampliado las formas de escritura y de difusión como nunca, a la vez que han hecho evidente lo importante que es la presencia física. El futuro es de los campos híbridos, intermedia, y la poesía desde sus orígenes ha sido un campo de experimentación abierto, de juego con todo tipo de soportes. La poesía es capaz de infiltrarse en cualquier rincón, no tiene un marco que la restrinja. Y esto, hoy por hoy, es una gran ventaja.

http://www.rollinga.cl/2009/10/%E2%80%9Cel-libro-vino-despues-el-libro-se-destruye-solo%E2%80%9D/

sábado 26 de septiembre de 2009

Patafísica, la ciencia de lo inútil

Valeria Perasso

BBC Mundo, Buenos Aires



"Podemos hablar de bidones locuaces o de marmitas vandálicas", dice Rafael Cippolini. Algunos asienten con una media sonrisa, otros fruncen el ceño, pensativos.

El maestro explica cómo del cruce de dos imaginarios surge un vínculo que marca la singularidad objetual: la locuacidad de un recipiente hermético o la maldad desatada de una olla con tapa. Y explica, también, cómo no hay labor más loable que dedicarse a pensar sobre la inutilidad.

Bienvenidos al Curso Superior de 'Patafísica en 4.290 segundos, en el que filósofos, artistas y curiosos (como esta cronista) investigan "El sex appeal de las soluciones imaginarias".

Esa es la propuesta de la charla y la de la ciencia que no figura en los diccionarios y se escribe así, con un apóstrofo antes de la primera letra, por puro capricho de su padre fundador.

Alfred Jarry, se llamó el hombre. Transitó las calles de París cuando el siglo XIX estaba a punto de acabarse, traje oscuro, sombrero bombín y eterna bicicleta. Antes de morir -borracho y tuberculoso- escribió una obra que la historia señalaría luego como "fundacional": "Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, 'patafísico".

Faustroll y Jarry sedujeron a los artistas de vanguardia de la época y juntos dieron origen a uno de los movimientos filosóficos más disparatados del siglo XX: dícese de la ciencia de los estudios imaginarios. Así definió Jarry a la patafísica, y lo confirmó su criatura: Faustroll nació en 1898 con 63 años y falleció el mismo año a la misma edad y a ningún patafísico que se precie se le ocurría pensar que tal proeza temporal no es plausible.

De eso hablan los asistentes al taller en Buenos Aires, donde por estos días se organizaron las Primeras Jornadas Patafísicas Universales. Una buena ocasión para celebrar los 19.141 días de existencia del instituto patafísico porteño, el más antiguo en el mundo después del colegio madre de París.

Hablan de eso, y de la vigencia de esta filosofía alternativa que es, para muchos, una forma de vida. La de ejercitar la mirada en busca de la rareza que reside en lo cotidiano, a sabiendas de que lo extraordinario está allí, listo para ser descubierto.

Por reloj

La sesión de patafísica se ajusta a reglas muy precisas porque, si algo tienen los patafísicos, es que no permiten que la improvisación del mundo real se les cuele en sus ejercicios filosóficos.

Para empezar, es cronometrada: 4.290 segundos, ni uno más. Los controla atento el monitor Nicolás, reloj en mano para la cuenta regresiva. Todos estamos aquí sentados en el día 11 absoluto del año 137 de la era patafísica, a contar desde el nacimiento de Jarry. Los que se rigen por el calendario vulgar dirán que es un día casi a finales de septiembre.

Rafael Cippolini, quien descubrió a Faustroll en un libro usado de mercado callejero allá por los años ochenta y ahora devino director del Longevo Instituto de Altos Estudios Patafísicos de Buenos Aires, desgrana objetivo y método de la patafísica: procurar entender la singularidad de las cosas.

No son pocos los que lo intentaron: nacido en 1948, este movimiento cultural tuvo socios ilustres de a montones como Joan Miró, Marcel Duchamp, Eugéne Ionesco o Jean Dubuffet. Lo citaron Los Beatles en la cara A de "Abbey Road" y Julio Cortázar en "La vuelta al día en 80 mundos" y el rockero argentino Charly García y Groucho Marx.

Pero, ¿tiene hoy alguna vigencia? Me lo pregunto hasta que Cippolini cita las noticias que leyó, precisamente, en BBC Mundo: la prohibición de levantar los brazos impuesta en un parque de diversiones para evitar el mal olor en las montañas rusas, el pánico entre los pasajeros de un avión tras hallar a bordo un cocodrilo bebé, un sendero exclusivo para caminantes nudistas que quieren hacer turismo sin más atuendo que sus mochilas.

Lo insólito, lo impensable, está en todos lados… si uno entrena el ojo patafísico para hallar lo extraordinario en lo vulgar.

Ejercicios de la imaginación

¿De qué se ocupa, entonces, la "ciencia" de las excepciones? De buscar soluciones imaginarias. Que podrían servir para resolver un problema o saciar una necesidad, pero no necesitan hacerlo. Podrían, si quisieran. O no.

Imaginar, por caso, la construcción práctica de dispositivos que no van a existir. Quizás el ejemplo más claro sea el concebido por el mismo Jarry en su obra-Biblia: la máquina para descerebrar. Una cuchara de hierro con dos puntas, una afilada para rajar cráneos y otra redonda para extirpar sesos. Una herramienta que jamás empuñará un descerebrador.

Quedan menos de 1.000 segundos y los asistentes discutimos sobre qué hubiera pasado en el devenir del arte moderno si, en 1917, Marcel Duchamp hubiera exhibido un caballo embalsamado en lugar de su célebre mingitorio, elegido en 2008 como la obra artística más representativa del siglo XX.

Nadie sabe qué hubiera pasado y todos podemos jugar a imaginarlo: es un análisis inagotable que contempla todas las excepciones. Un verdadero festín patafísico.

"La patafísica es desubicación programática: tiene un plan de desubicar. A mí me gusta esa función del arte: provocar, no replicar la vida cotidiana", dice Cippolini a BBC Mundo.

En la provocación, la patafísica construye una realidad paralela. Con su calendario, con un lenguaje propio plagado de esdrújulas y juegos de palabras, con una estructura jerárquica estrictísima ordenada desde el Colegio Patafísico francés que tiene a Faustroll como líder espiritual y como autoridad ejecutiva a Lutembi, el gran cocodrilo del Lago Victoria.

Utilidad de lo inútil

Ahora, ¿cuál es la meta? Los patafísicos tienen un único mandato: dedicarse a la "exploración profunda de la inutilidad".

A esta altura, muchos aquí sentados pensarán que han perdido el rato y que quizás les iría mejor charlando en un café o dedicados al ocio en sus casas.

O quizás no: basta leer entre líneas al "maestro" que dicta clase cronometrada para descubrir que la patafísica, de tanto abrazar la inutilidad, encuentra una justificación para su vigencia.

Buscar lo insólito y lo extraordinario obliga a distinguir lo que se ha vuelto estándar y "normal", por costumbre o por mandato. Estudiar lo inútil permite comprender lo que una sociedad considera valioso e indispensable.

Pasaron los 4.290 segundos y filósofos, artistas y curiosos salimos a la calle sintiendo que hay todo un mundo por descubrir a la vuelta de la esquina.

La patafísica, como experimento provocador, bien puede decir "misión cumplida". Eso, si le importara: para los hijos dilectos de Faustroll no debe haber deshonra mayor que la de saber que su ejercicio lúdico se ha vuelto hoy más útil que nunca.

http://www.bbc.co.uk/mundo/cultura_sociedad/2009/09/090925_2142_argentina_patafisica_jrg.shtml

viernes 25 de septiembre de 2009

Sophie Calle: stalker, stripper, sleeper, spy




From following a stranger to Venice to burying her mother's jewellery at the north pole, Sophie Calle is France's foremost artist of the unexpected

guardian.co.uk, Wednesday 23 September 2009 21.30 BST


One day, a journalist from Le Monde interviewed Sophie Calle. He sat down in her studio and asked her her date of birth. She said: "October 9, 1953." He said: "Go on." So she did, the story of her life, right from the start. The resulting two-part profile was reportedly unspeakably dull.

How long was that interview, I ask France's most eminent conceptual artist, as we sit over coffee in her studio south of Paris. "Maybe 10 hours. I can talk about my life endlessly," she says, drawing on a cigarette, exhaling and staring me down. This worries me. My train leaves for London in five hours, and I want to be on it.

I ask questions I hope are less open-ended. Why did she become an artist? "To seduce my father." Excellent answer: short, shocking and to the point. She smiles, then pops a raspberry into her mouth. Did she succeed? "Oh yes," she says, unleashing a huge grin. This seduction (she won't say if it was a sexual one) took place half a lifetime ago. Calle, then 26, had returned to Paris after seven years abroad. She moved in with her father, whom she did not know well. "I had always lived with my mother or grandparents. I knew my father was a little disappointed in me."

Years earlier, she had duped him into bankrolling her travels. "I was studying with Jean Baudrillard, and my father agreed he would pay me a sum of money if I got my diploma. But I didn't want to finish it. I told Baudrillard. He said, 'Don't worry, I'll pass off some other student's exam papers as yours. You'll get your diploma.'" This is a scoop: the professor who famously argued that the first Gulf war did not take place ensured that Sophie Calle got a diploma for work she never did. "I can tell this story now because Baudrillard is dead," Calle says. What did her father think? "I got my diploma," she shrugs. "How was not his concern."

Her father was a doctor and an art collector. "He collected pop art, and a lot of it consisted of photographs with accompanying text." Just like Calle's? "Just like mine," she agrees. "I came back to seduce him. I wanted to do something that made him happy for me." To be honest, I don't believe this story, except as a retrospective explanation of an unconscious impulse. Later, she tells me that none of her work is done for therapeutic reasons: "If the work is therapeutic, that is a side effect for which I'm thankful."

Strangers in the bed

She tells another, more plausible story of how she started. She was bored. "I had no friends; I didn't know what to do with my life, so I started to follow people." Why? "Establishing rules and following them is restful. If you follow someone, you don't have to wonder where you're going to eat. They take you to their restaurant. The choice is made for you."

During her stalking days, a friend asked if she could sleep in Calle's bed. "That made me think it would be fun to have someone in bed all the time." So she asked friends and strangers to sleep in the bed for eight hours; one participant thought there was going to be an orgy. It sounds like a conceptual art project. "It wasn't," counters Calle. "It only became so when the wife of a critic told him about it. He came along. He said, 'Is this art?' and I said, 'It could be.'" She took photographs and wrote down everything everyone said. The result was The Sleepers, text and photographs that could readily have hung on her father's walls.

For her next project, Calle went to Venice to follow a man she had met at a party, phoned hundreds of hotels until she found out where he was staying, and then persuaded a woman who lived opposite to let her photograph his comings and goings from her window. The result was a book called Suite Vénitienne, published in 1979.

These works electrified France's art world, even if Calle had not originally conceived them as art. Her pictures were enticingly enigmatic; her texts read like detective reports, or a psychiatrist's case notes, or even a Le Monde journalist's deadly prose.

Daddy was pleased by his daughter's success, though worried by photographs she showed him of her stripping: she had been working in a Pigalle club. "He said to me, 'Never show them to anybody.'" Why did she become a stripper? "I was very feminist, but then a girlfriend who was a prostitute suggested I do it to make money. I decided not to become a prostitute. I thought it would be dangerous for my relations with men in the future."

Calle needed the money, but it was also a self-imposed test. "I asked myself, 'Am I refusing just because other feminists would oppose me?' And I realised I feared being psychologically destroyed by the look of others. But why did I think it OK to be a nude model for artists?" Did she find it degrading? "No. To me they were pathetic, and I looked at them with a look of contempt. I had made a style of this contempt and they were paralysed." Against her father's wishes, Calle published The Striptease, a book of these photos, juxtaposed with cards her parents had received from friends when their daughter was born ("They all hoped Sophie will be a nice girl").

In 1983, Calle produced her most controversial work of art, Address Book. She had found an address book in the street, photocopied it and sent the original back to its owner. Then she set about ringing the numbers to assemble a portrait of the man. She also took photographs of other people engaged in his favourite activities. When the newspaper Libération published the results, the man, documentary film-maker Pierre Baudry, threatened to sue for invasion of privacy, only backing down when the paper ran a nude photograph of Calle. Given that The Striptease was already published, this sounds like rather feeble revenge. "He was trying to be very aggressive. He disliked what I did."

In the years since, Calle's oeuvre has flirted with these opposites: control and freedom, choice and compulsion, intimacy and distance. On one level, her art responds to the surfeit of choice in a late capitalist society; she follows rules as a break from the endless work of choosing. She is currently working with a clairvoyant who tells her to do certain things, go to certain places.

To the north pole with mum

Much of Calle's recent work involves her mother, who died nearly three years ago. Last year, Calle joined an expedition to the Arctic, where her mother had always longed to go. She packed a photograph of her mother, her ring, her Chanel necklace, and buried them in a glacier. She wrote of the ritual: "Cried a little. Took a photo. Martha [Wainwright] sang a verse of Marilyn Monroe – my mother's other passion along with the north pole – Diamonds Are a Girl's Best Friend. Now my mother has gone to the north pole." (You can see how Calle laid her mother to rest on her blog ; a new artwork inspired by the trip will be shown at the Royal Academy in December.) "Maybe in thousands of years," Calle wrote, "specialists in glaciology will find her ring and discuss endlessly this flash of diamond in Inuit culture."

Calle has exposed herself most in two works catalysed by painful break-ups. Exquisite Pain (2003) was prompted by her then lover's failure to meet her in New Delhi. On each day of her journey there, she had taken a photograph and written how she was looking forward to seeing him. This became a book, which also included other people's worst memories – a woman who had given birth to a dead child, a boy hearing his father had died. "Their stories did have a side effect: they made my pain manageable."

Take Care of Yourself (2007) was prompted by an email Calle received from a lover ending their relationship. It ended: "Take care of yourself." Calle invited 107 women to analyse the email. Is the resulting installation (on show next month at the Whitechapel gallery in London) simple revenge? "I did not want it to be. I hesitated every day, but ultimately, my excitement was stronger than my hesitation." But it was inspired by rejection? "Yes, but now this man is my friend. He responded so nicely when I told him what I was doing."

Calle's current boyfriend of five years (they don't live together, and she has no children) has stipulated that he does not want to appear in her work. "I agreed," she says, "but I may change my mind".



http://www.guardian.co.uk/artanddesign/2009/sep/23/sophie-calle

miércoles 23 de septiembre de 2009

El artista que se resiste a entrar en el museo

ITZIAR REYERO | MADRID
A sus 72 años, Isidoro Valcárcel Medina (Murcia, 1937) sigue resistiéndose a meterse en un museo. Tal vez por eso, el artista, pionero del arte conceptual en España, cita a los periodistas en la puerta del Reina Sofía, lo rodea por fuera, y echa a andar, a un ritmo exigente, en dirección al Parque del Retiro. Ni siquiera Manuel Borja-Villel -que ha logrado, por fin, organizar una retrospectiva sobre su trabajo los días 1, 2 y 3 de octubre- conoce bien las intenciones de este «artista inclasificable», protagonista de la programación otoñal del museo.
La propuesta de Valcárcel Medina para el Reina Sofía es efímera y circunstancial, como un paseo en otoño, que él mismo encabeza los martes, jornada en que cierra el museo. Una alfombra roja sirve de punto de encuentro con el artista murciano, quien pide «disculpas por las molestias» al espectador desde un cartel colgado en el edificio Nouvel. La comitiva continúa por el Retiro, donde, circunstancialmente, se cruza con Alberto Ruiz-Gallardón y el rodaje de una serie de televisión. «Esto no estaba aquí ayer», es lo único que se le oye decir al artista, que prefiere «pasear callado» mientras su séquito reflexiona sobre lo que es casual y lo que no. El itinerario incluye un rodeo a los palacios de Velázquez y de Cristal, y va a morir a las puertas del Reina Sofía.
«Qué le voy a decir de la exposición. Vaya a usted a verla», espeta Valcárcel Medina a los periodistas que, húerfanos de explicaciones, buscan en el director del museo alguna respuesta. «La obra de arte es, para Valcárcel, una circunstancia de carácter efímero, fugaz e inaprensible», razona Borja-Villel, consciente de que su propuesta provocará desconcierto entre el público.
Hasta lo que se sabe, el programa «Otoño 2009» incluye una serie de eventos, la mayoría sin fecha, «porque para el artista ni el tiempo ni el espacio son ingredientes del arte».
Una apuesta sorprendente y original que, según el director, «consiste en que el visitante se vaya encontrando y descifrando circunstancias en distintos espacios del museo, rompiendo así con la idea de exposición convencional». Y añade: «Aquel que visite el Reina este otoño sabrá que algo especial está ocurriendo».

jueves 10 de septiembre de 2009

Tania Bruguera: Una hija fiel de la revolución

ARTISTA VISUAL Vive y trabaja entre La Habana e Illinois. Nació en Cuba, en 1968.

En Venecia la artista cubana literalmente se jugó la vida en la que consideró una obra de arte político. Radical, no quiere denunciar, quiere hacer. Y hace.

Por: Cristina Civale
Tania Bruguera es la artista visual cubana contempo­ránea más reputada de su país. No pinta, no dibuja, no videa. Ella se dedica casi exclusivamente a la performance. Pone el eje de su obra en su propio cuerpo in­tervenido y desde ahí parten sus creaciones.

Estuvo hace días de visita en Buenos Aires, invitada por el Cen­tro de Investigaciones Creativas (CIC), dirigido por Roberto Ja­coby, para dar un taller: "Arte de conducta - creando una profesión".

Allí trató los aspectos más intolera­bles de la vida social mediante la puesta en juego de la subjetividad hasta arribar a la creación de iden­tidades profesionales, en un reco­rrido desde lo privado a lo público, desde el rechazo personal hasta la imaginación de actividades y roles profesionales diseñados para en­frentarlos.

La charla con ella tiene lugar una tarde de agosto en la sede del CIC. "Quiero proponer el tipo de artista que se pueda meter en lo social –dice– con el privilegio que tiene el artista de meterse donde otros no se pueden meter. Me in­teresa el artista como un incenti­vador social y responsable. No me interesa ir a un espacio a decir algo sino a hacer."

Su reciente creación para la última Bienal de Venecia descri­be de un modo indudable hasta dónde llega su pregonado concep­to de arte político, intervención y ejemplo. Esto hizo en una perfor­mance que llamó "Autosabotaje": mientras leía un texto sobre arte, sentada a una mesa, apuntaba con su mano derecha con un revólver a su sien. El revólver era de verdad y estaba cargado con una bala de verdad. Hablaba y disparaba en una suerte de demente ruleta rusa. La bala nunca se disparó. Al cuarto intento, disparó al aire. Todo esto sucedió en el marco de La sociedad del miedo , en el
Pabellón de Mur­cia curado por el artista peruano Jota Castro. Casi un centenar de espectadores asistieron al sabota­je. Castro intentó parar la acción después del tercer disparo –"yo he visto la bala y me parecía real", di­jo después–, y el artista austríaco Hans Haacke, otro de los partici­pantes en la propuesta murciana, arremetió contra Tania Bruguera tras acabar la acción. No hacía falta saber alemán para entender que le preguntaba, ofuscado, si se había vuelto loca. Unos quince minutos transcurrieron desde que la artista cargó la pistola a la detonación.

Yo la había escuchado contar esta experiencia en la charla que dio en el Espacio Fundación Tele­fónica el día anterior a mi entrevis­ta. Ahora que la tengo delante, no puedo evitar volver sobre el asunto y preguntarle que "cuántas balas, que si eran de verdad, que por qué, que si no temía que se le disparara sobre su cabeza". Responde en or­den: "Una bala de verdad, porque hago arte político en serio y quiero que se vean las consecuencias, es­taba dispuesta a morir".

Y luego de todo esto, uno le cree cuando habla de arte social y político. No está blufeando. Lo dice en serio y actúa en consecuencia.

Bruguera nació y estudió en La Habana, hija de un cónsul que tuvo una parada en la Argentina pero que nunca la trajo a conocer el país; fue criada en el marco de los preceptos de la revolución. Sin embargo, ostenta una mirada nada ortodoxa sobre la manoseada pala­bra en juego: revolución.

"Me pasó recientemente –ex­plica– que muchas personas me pidieron que me definiera si es­taba a favor o en contra. No estoy de acuerdo con esa categorización. Cuba es un país demasiado com­plejo para esa simplificación. Me interesa proponer una tercera op­ción y decir qué es lo que me tocó, que vamos a trabajar con lo que tenemos y a aprovecharlo y que lo que no funciona hay que quitarlo. Esta tercera opción da la posibi­lidad de abrir un espacio nuevo indefinido. Yo soy revolucionaria y, para mí, revolución es ser capaz de responder a las necesidades del momento. El concepto revolucio­nario desde el punto de vista oficial tiene que ver con una lealtad con las personas que dirigen el país; para mí, revolución es responder a las necesidades del momento creativamente y trabajar para los demás. Mi lealtad es con los idea­les y no con las personas. Quizá en ese punto entro en conflicto, pero es lo que pienso y actúo en consecuencia."

Servir a los otros

Tania hoy vive y trabaja entre su ciudad natal e Illinois, Chicago, donde es profesora de performan­ce en el Departamento de Artes Vi­suales. Ahora está por emprender un año sabático en el que vivirá en París, autogestionando su nuevo proyecto, la creación de un Parti­do del Pueblo Migrante (PPM). Le pregunto si no le parece un poco mesiánico que una cubana llegue a Francia a tratar de organizar a los sin papeles: "La estrategia es empezar a hacerlo yo como auto­ra y luego que la siga la gente, es jugar con la idea de que el artista es el que puede hacer lo que otros no pueden. Quiero que el partido tenga verdadero poder y se pueda presentar a elecciones".

Alrededor de este proyecto, ex­plica con precisión y detalle su idea del arte: "El arte social contempo­ráneo se queda en denunciar. Eso no me interesa, el artista contem­poráneo debe intervenir, meterse en esos espacios sociales no defi­nidos que están fuera de la ley, no por ilegales sino por no considera­dos. Tú puedes comer el arroz de China pero no quieres al chino que vive al lado de tu casa. Así no vale. Voy a trabajar con los sin papeles pero también con los legales y con los hijos de inmigrantes y con los políticos. Y no me parece mesiá­nico –aclara– porque como artista me tomo todos los derechos".

En la última Bienal de La Ha­bana también se hizo notar con la performance, "Susurro de Tatlin N° 6". En ella, dos falsos milita­res custodiaban un micrófono al que cualquiera tenía acceso para hablar libremente un minuto es­tricto, luego del cual –hubiese o no terminado su discurso– era desalojado. El espacio fue tomado para reclamar pacíficamente por aquello que los cubanos conside­ran reivindicaciones básicas: des­de el acceso irrestricto a Internet hasta aspectos controvertidos de la vida cotidiana.

Fiel a sí misma y conside­rando ya que las tecnologías de la performance tales como las conocemos hasta ahora están agotadas, Bruguera hizo un pac­to con el peruano Jota Castro. Se donaron mutuamente sus cuer­pos. Aquel que muera primero tendrá derecho sobre el cadáver del otro para intervenirlo como le dé la gana. Este certificado de de­función ya comenzó a redactarlo en Venecia y lo cerró con su pac­to con Castro (nada que ver con el Comandante).

Ahora Bruguera sale de su pro­pio cuerpo y apuesta a las perfor­mances delegadas, tal será el caso de su trabajo con los migrantes que llegan a Francia. Un buen co­mienzo para cerrar lo que ella de­fine sin pudor como arte político: "Yo fui educada en el socialismo, en el que el arte debía servir a los otros y en definitiva, aunque le den muchas vueltas, es lo que siempre termino haciendo".

sábado 5 de septiembre de 2009

La ciencia de las soluciones imaginarias

AYER Y HOY. Alfred Jarry, iniciador de la patafísica, paseando en su bicicleta en 1898. Desde el jueves y hasta el día 24 se realizan en Bs. As. jornadas sobre el tema en tres sedes: Malba, Alianza Francesa y CCBA.
Asociada al absurdo, la patafísica toma en clave paródica el lenguaje de las ciencias, la filosofía, las artes y otras formas de conocimiento. Aquí, su historia y un diálogo con uno de sus referentes locales, antes de las jornadas que empiezan el jueves en Buenos Aires.
Por: Marcelo Pisarro
La palabra "patafísica" no aparece en la mayor parte de diccionarios o enciclopedias de edición reciente. La lista de términos se desliza de "patado" a "patagio" sin escalas. Tampoco se hallan grandes retrospectivas, ni promocionados revivals, ni exhibiciones con costosos seguros deambulando por museos de todo el mundo. Los congresos y seminarios, de existir, pasan desapercibidos excepto para los asistentes. Las publicaciones, de existir también, circulan en tiradas pequeñas y apenas reseñadas. Patafísica es una expresión difusa que remite a un tal Alfred Jarry haciendo el tonto hacia fines del siglo XIX, a una canción de The Beatles grabada hace cuarenta años y muchas veces considerada un llamado al asesinato. Es una broma apenas recubierta por un velo de legitimidad literaria o artística, y como toda broma, cuando se la explica, pierde su gracia.

"Todo aquel que esté mínimamente familiarizado con la historia de las vanguardias sabrá que nada es más fácil que provocar un alboroto mediante una supuesta afirmación artística", escribió el ensayista Greil Marcus en 1989, echando un vistazo hacia el dadaísmo, el situacionismo, el punk. "Todo lo que se necesita hacer es inducir al público a esperar algo y darle otra cosa, o, como Alfred Jarry probó en París en 1896, al iniciar su primera representación de Ubú rey con la única obscenidad formalmente disfrazada de Merdre (Mierdra), violar un tabú que todos reconocen como tal".

Jarry nació en 1873 y falleció en 1907, enfermo de tuberculosis y borracho como una cuba. Escribió poesías, novelas, ensayos y obras de teatro. Durante un siglo fue venerado como Santo Patrono de dadaístas, surrealistas, cubistas, enajenados y chiflados; de cualquiera que enarbolara la maltrecha bandera del absurdo o que señalara que vida y arte pueden confundirse, que basta con iniciar una obra de teatro al grito de merdre y pasearse por las calles parisinas en bicicleta, con un revólver en el cinturón y una botella de absenta en el bolsillo.

Pablo Picasso compró el revólver de Jarry y también él lo llevaba consigo en sus paseos nocturnos por los bulevares de París. Nadie sabe qué pasó con la bicicleta. El año es 1911 y Jarry ya lleva cuatro de muerto. Se publica Hechos y dichos del Doctor Faustroll, patafísico, su novela póstuma sobre el Doctor Faustroll, nacido en 1898, a la edad de 63 años, fallecido el mismo año y a la misma edad. Se convierte en uno de los clásicos secretos del siglo XX, el texto fundacional de la patafísica. O 'Patafísica, con apóstrofo, como le gustaba escribirlo a Jarry.

Las leyes de la excepción

El año es 1969 y The Beatles está grabando una de las más detestadas composiciones de Paul McCartney, Maxwell's silver hammer, tercera canción de la primera cara de Abbey road. McCartney tiene la esperanza de que se convierta en el primer sencillo; George Harrison, John Lennon y Ringo Starr están hartos de la canción aun antes de terminar de registrarla. La primera línea dice: "Joan era rara, estudiaba ciencia patafísica en casa". Pero Joan no pasará de esta estrofa, pues será asesinada por Maxwell Edison de un martillazo en la cabeza. Es la mayor entrada de la Patafísica en la industria del entretenimiento, y viene acompañada de martillazos plateados. A Jarry le habría encantado.

El año es 1896 y William Butler Yeats, Premio Nobel de Literatura en 1923, sale de la primera función de Ubú rey. Suspira: "¿Qué más es posible? Luego de nosotros, el Dios Salvaje".

En tanto gramática cultural que da pie a una historia coherente, de alguna manera narrable, el año debería ser 1948, en el 50º aniversario del nacimiento, y muerte, del Dr. Faustroll. En París, un grupo de escritores y artistas funda el Colegio de Patafísica. Se crean comisiones, subcomisiones, departamentos, publicaciones, estatutos, calendarios y, por sobre todo, un lenguaje que remeda el discurso científico institucionalizado.

Pues la patafísica, como intervención social, se presenta como la Ciencia de lo particular, la Ciencia de las ciencias, la Ciencia de lo inútil, la Ciencia de las soluciones imaginarias. "Es la ciencia de lo que sobreañade a la metafísica", había escrito Jarry en
Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico.

"Estudiará las leyes que rigen las excepciones; explicará aquel universo suplementario al nuestro. O, menos ambiciosamente, describirá un universo que se puede ver, y que quizá se deba ver, en lugar del tradicional; dará cuenta de las leyes que se creyó descubrir en ese universo como correlaciones a su vez de excepciones, aunque más frecuentes en todos aquellos casos de hechos accidentales que, al reducirse a excepciones poco excepcionales, no tienen la atracción de la singularidad."

Funcionó. Produjo textos, acertijos, frases ingeniosas, observaciones lúcidas. Luego dejó de funcionar. Quienes se asumían como patafísicos se jubilaron, o se murieron, o se aburrieron. Ya en la década de 1970 llegó el Período de Ocultación, una forma educada de señalar que la patafísica, con o sin apóstrofo, sólo parecía interesarle a tres o cuatro enterados: apenas una pequeña entrada en algún manual sobre vanguardias del siglo XX.

El año es 2009 y se le hace notar al referente patafísico local, Rafael Cippolini, que en cuatro de cada cinco diccionarios no figura la palabra patafísica, aún cuando en 2000 se declaró el Período de Desocultación. "En cuatro de cada cinco diccionarios –responde Cippolini – tampoco aparecen las palabras babeante, manipulable, probabilística, demonización o sobrevaloración, por decir unas pocas. Pareciera ser que, parafraseando mal a Macedonio, son tantas las cosas que ocultan y marginan los diccionarios que si las compiláramos todas no cabrían en ellos. Un diccionario es una máquina de poder".

La patafísica se las ingenió para mantenerse en los márgenes de la conversación pública durante un siglo (o quizás no tuvo más remedio). Aunque se la menciona aquí y allá, aunque asoma con frecuencia en la historia cultural del siglo XX, hay que saber hacia dónde mirar para verla. Y una vez que se lo ha hecho, se debe mantener parte del misterio.

"Se puede considerar a la patafísica como un método, como una disciplina, una actitud, un rito, un punto de vista, una mistificación", escribió el patafísico Roger Shattuck en 1960. "Es a la vez todo eso y nada de eso". De seguro el tal Jarry disfrutaría de saber que hay que dar tantas vueltas para hablar sobre patafísica. O que explicar demasiado la broma significa echarla a perder.
Patafísica Básico
Movimiento cultural, pseudociencia, pseudofilosofía

Urdida hacia fines del siglo XIX por el escritor francés Alfred Jarry y asociada al absurdo, la Patafísica toma en clave paródica el lenguaje institucionalizado de las ciencias, la filosofía, las artes y otras formas de conocimiento. El Colegio de Patafísica se fundó en París en 1948, y pronto otras sedes emergieron alrededor del mundo (la de Buenos Aires fue una de las primeras). Su presencia se detecta en oscurísimas obras de vanguardia y en conocidos productos de la industria cultural. Jean Baudrillard, Groucho Marx, André Breton, Eugene Ionesco, Marcel Duchamp, Man Ray, Michel Leiris, son sólo algunos de los intelectuales que coquetearon con la patafísica. Ubú rey"y Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico, de Jarry, se señalan como textos fundacionales. La Patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias, escribió.

09 09 09


US ESPEREM !




La intervenció 09 09 09 tindrà lloc a:
Carrer nou, núm. 9 de Mataró (Barcelona)



sábado 22 de agosto de 2009

"Vivimos un 'big bang' de las prácticas sonoras no ortodoxas"

Entrevista a Francisco López

El audioartista madrileño ha recorrido más de 60 países grabando sonidos de selvas, desiertos, rascacielos y otros paisajes. Sus conciertos a ciegas profundizan en la experiencia de escuchar

22/08/2009

Es uno de los artistas más solicitados en los foros internacionales de arte sonoro, música experimental o arte contemporáneo en general. Con cerca de 180 discos publicados con grabaciones de campo en los rincones más solitarios del planeta, y también en el meollo de las grandes urbes, Francisco López (Madrid, 1964), un biólogo especializado en hormigas, ha dejado de lado la ciencia para dedicarse exclusivamente al arte. A principios de septiembre se une a la exposición Tabakalera Suena, con un concierto organizado en colaboración con el Festival Ertz, que se celebra pocos días después en Bera (Navarra). La propuesta de López consiste en vendar los ojos de los asistentes y sumirlos en una experiencia auditiva extraordinaria. De viaje por el interior más remoto de Australia, responde por correo electrónico.

PREGUNTA. ¿Sabemos escuchar a nuestro alrededor? ¿O somos una especie de sordos urbanos a causa del bombardeo de sonidos con los que vivimos desde el nacimiento?

RESPUESTA. Desde mi punto de vista, la cuestión fundamental es sobre qué tipo de escucha estamos hablando. Incluso en ambientes no ruidosos la escucha cotidiana tiende a ser referencial, de identificación de las causas de los sonidos. Esto es lo normal cuando sólo escuchamos para orientarnos y desenvolvernos en nuestra vida cotidiana. La escucha profunda de nuestro alrededor (o incluso de todo aquello que no está a nuestro alrededor pero podemos acceder por grabaciones o telemáticamente en tiempo real) es un modo diferente de relacionarnos con la realidad (la escucha "reducida" de Pierre Schaeffer). En esencia, una relación fenomenológica con la sustancia (sonora, en este caso) de la realidad. Esta forma de escucha tiene más que ver con la música (o con otras formas profundas de relación con el mundo) que con simplemente identificar y reconocer. Para este tipo de escucha sí que podríamos decir que la mayoría de las personas son "sordas".

P. ¿Lo que propone es una experiencia sonora más profunda de lo habitual, incluso más allá de la música y su historia?

R. La historia de la música es larga y enormemente variada. Ha habido y hay muchas prácticas musicales que pretenden una experiencia sonora bastante profunda. Dentro de la cultura occidental está el caso inusual de la idea de música "absoluta", que se desarrolló durante la época Romántica y que contemplaba la música como el arte más sublime por su carácter intrínsecamente inefable. Me siento profundamente identificado con esta concepción de música. Propongo una experiencia de ese calibre (y con esa dedicación) a través de mi trabajo sonoro.

P. ¿Qué nos puede decir sobre los sonidos de la selva urbana y de la selva natural?

R. Que, aunque obviamente diferentes, en ambas "selvas" existen aspectos de complejidad y riqueza interesantes. Personalmente, en este contexto, yo me siento tan "futurista" como "naturalista" y trato de valorar la materia sonora de la realidad por sus cualidades intrínsecas, y no por las asociaciones referenciales y culturales habituales. Sin embargo, una cualidad de la selva natural es la ausencia de personas, lo que siempre es de agradecer.

P. Lleva años ofreciendo audiciones a ciegas: ¿qué ha aprendido de esas experiencias con el público? ¿Es una forma de "borrar" el sentido de autor o ejecutante?

R. La conclusión principal podría ser que es un tipo de experiencia que promueve de una forma bastante intensa y natural la exploración y creación individuales (de cada persona del público) de la experiencia sonora/musical. La música se crea con la escucha, no con la producción de sonido. Cada individuo crea la suya propia, y esta forma de presentación de la experiencia promueve precisamente eso. Creo que el autor o ejecutante desaparece técnicamente (en el aspecto de interpretación), pero no como médium de la experiencia; ése es su papel y así es percibido por la mayoría del público.

P. ¿Cuál ha sido la ruta por la que los "ruidos del mundo" le han ido llevando?

R. Mis exploraciones sonoras durante muchos años tuvieron lugar en paralelo a mi trabajo de campo en biología, y en la actualidad exclusivamente desde el punto de vista sonoro. Primero a finales de los setenta y principios de los ochenta, exploré una gran cantidad de lugares naturales en España, Europa y Marruecos. A principios de los noventa hice mis primeros viajes al África Subsahariana (Senegal, Gambia) y Suramérica (Brasil, Venezuela). Después, entre otros muchos lugares, pasé varios años trabajando en la selva en Costa Rica y, al mismo tiempo, en la selva urbana de Nueva York (lo cual supuso un contraste bastante curioso). La selva costarricense tuvo un gran impacto emocional y estético en mi trabajo sonoro. Después he explorado intensivamente desde desiertos a selvas de otros lugares del mundo (Canadá, Cuba, Australia, Nueva Zelanda, Patagonia, Suráfrica, Namibia

...). En la actualidad desarrollo proyectos sonoros en bastantes lugares del planeta, con especial dedicación a un trabajo regular en el Amazonas brasileño, donde llevo a cabo un taller anual sobre creación sonora en la selva.

P. Participas en muchos festivales y exposiciones de arte sonoro o música experimental. ¿Sabría distinguir y explicarnos, a grandes rasgos, cuáles son las tendencias del arte sonoro actualmente?

R. En la actualidad hay una mezcla enorme y diversa de estilos y prácticas sonoras, tanto en el sentido estético como en el técnico. Cuando se habla de arte sonoro se suele hacer referencia a prácticas relacionadas con el mundo del arte y de las galerías (con un componente objetual/plástico, esculturas sonoras, instalaciones...). El término música experimental está más relacionado con presentaciones tipo concierto y con obras grabadas en diferentes formatos, donde el sonido a solas es el componente principal (algo que el mundo del arte plástico nunca ha entendido o compartido). Más que hablar de tendencias, veo la situación actual como una especie de big bang de las prácticas sonoras no ortodoxas y, lo que es más importante, no reguladas o dirigidas académicamente. En otras palabras, una expansión incontenible del mundo denominado underground o "independiente". F. J. -

Tabakalera Suena. Francisco López y Charlemagne Palestine. Conciertos los días 9 y 10 de septiembre. www.tabakalera.eu

Festival Ertz. Casa de Cultura de Bera (Navarra). Del 13 al 20 de septiembre.

http://www.elpais.com/articulo/arte/Vivimos/big/bang/practicas/sonoras/ortodoxas/elpepucul/20090822elpbabart_10/Tes

jueves 20 de agosto de 2009

Victor Sunyol "NO ON" (Rèquiem)

1 ARA



Ara.
Ara que ja ets tu.
Que ja ets tu per sempre.

Ara.

Ara reposa.

Reposa en l’absència que tota en tu s’empara.
Reposa en nosaltres, ara que et som,
perquè així reposem en el teu repòs:

la pau de saber que ens ets.


*


Ara.
Ara que ets absència.
Que ets només absència.

Ara.

Ara acull-nos.

Acull-nos en tu, ara que ens ets aquest buit nostre.
Acull-nos, mirall, en el tu que som,
per viure i ser present en nosaltres tots:

repòs d’aquest ja mai més.


*


Ara.
Ara que no ets.
Que ets ja tot no-res.

Ara.

Ara sigues.

Sigues en nosaltres llum de tu que t’il·lumina.
Sigues per nosaltres el ser que et som,
que et puguem acollir en la nostra via:

deixa que en tu et reposem.




6 PER A


I

Per a tu,
ara que ja només podem pensar-te,
per a tu aquest jo tan nostre,
perquè siguis en ell
—aquest jo tan teu—

per a tu,
que sóc aquell qui sóc perquè tu siguis,
ben endins de mi, tan enllà,
ara que per tu sóc
—que tots som en tu—

per a tu,
ara que ja només podem parlar-te,
per a tu aquests mots que et diuen,
perquè siguis en ells
—aquests mots tan nostres—

per a tu,
que som allò que ets en tots nosaltres,
ben endins del nostre conhort;
a tu el nostre ser
—que és tot ell en tu—







9 EN


Tingues en nosaltres redós i presència
—en nosaltres, sense tu—

Sigues en nosaltres essència i memòria
—essent tu, en absència—


Com en tu trobem l’ésser nosaltres
—el ressò que ens fa ser—



Trobem-nos repòs.





MOTET

[Resta el nom només, memòria i relat.
Només un nom, un altre tu, un altre.
I l’encontre impossible.

Només la paraula, el desig de parlar.
Quan l’únic que resta és l’inefable.
Parlar només. Com dir. Al buit.
(La parla impossible:
l’impossible silenci, el gest antic.)

—Parlar, com dir. Com fer. Com ara—]




12 DORM


dorm.
ara dorm.
dorm en l’etern ressò.
dorm en el somni nostre.
reposa en el no-res que en tu ens fa viure.
reposa el teu repòs en tots nosaltres.

dorm.
ara dorm.
dorm en el nom que et bressa.
dorm en el ser més nostre.
reposa el plàcid camí que ara ets.
reposa endins d’aquest antic enyor.

dorm.
ara dorm.
dorm en el teu record.
dorm, que et vetllem el son.
reposa en el nostre conhort que t’és.
reposa aquest teu son que no s’adorm.

dorm.


ara dorm.


dorm.

SALMÒDIA







I (perì sé)
¡

I

ara · ara que no · ara que ja no · ara que ets ja no · que només ja no · que mai més ja no · ara que no · ara quan mai
— o — · ara que ja · ara que ja sí · que ja sí des d’ara · ara que ja tot · ara · ara que ja ets · ara que ja sí · ara per sempre · ara que ja · — que només des d’ara ets · ara potser · ara ja —

ara · on el no lloc · ara · quan el no temps · ara · que no ets ni temps ni lloc · que no tens ni lloc ni temps · (ara sense on ara sense quan) · ara · que ni lloc ni temps no et tenen · que ni lloc ni temps no et són · ni on ni quan · — ara · on sense temps · quan sense lloc —
ara : on quan

ara · ara que ets en el no ser · — si ets — · que ets absència només · absència de ser · ara · essent sense · només essent · essent només · només tot ésser · només només · essència tot · — o — · presència tota · ara · ara que ets en el no ser · en el no ser tot presència · — tan sols — · ara · essent arreu i sempre
ara · ara de ser · potser · ser potser · potser només si · ser si · només · — només si —

ara que ets · que ets només en · només des de · ara que ets només si · només si l’altre · només en ell · només en l’altre · ara · només des de l’altre · ara · que ets només si · que ets només en · o de · ara · que ets només amb l’altre · ara · ara que mai més només ser · ara · mai més ser només · ara · que només ser de · només en · només amb · o per · només si
ara · que ser només de · essent de · — només —

ara · que ja per mai més · o ja sí · per sempre · ara · quan l’ésser és un on · on sense lloc · ara · on l’ésser és un quan · quan sense temps · ara · de ser només en · ésser en · només si · ésser només si · ara · que ja només ets · només tu · ara · que ja només ets · sense tu ·
— o ja tu —

ara · ara tu



II

tu · — tu? · qui tu? · quan tu? · on tu? · qui tu ara que no? · qui tu ara que sense? — · tu · tu ara que només sense · ara · ara només sense · ara ja no res · només sense · ara ja no tu · tu · ara mai més tu · ara tu de mi · ara tu en mi · ara tu per mi · tu · ara només si · tu només si jo · només si nosaltres · només · només si tu en nosaltres · només en nosaltres · tu de nosaltres · només · tu si nosaltres · només · tu · tu per nosaltres · tan sols · tu · tu si · només · si · només

tu · qui potser mai encara · qui potser mai encara · mai encara · mai fins ara · qui potser no eres tu · encara mai fins ara · no tu · encara mai fins ara · ara · ara que sinó de mi · ara sinó nosaltres · sinó memòria · sinó desig · ara · ara des d’ara · en aquest ser · sinó de mi · sinó nosaltres · desig i memòria · memòria i desig · ara des d’ara · memòria i oblit · ara · ara sinó en mi · ara sinó en nosaltres · oblit i relat · — memòria — · només · — ésser sinó · ara · encara —
— tu · qui potser en aquest ara · ara tu · ara encara · ara ja · tu · qui potser en aquest ara · tu · ets tu essent-te · ara des d’ara · des d’aquest jo · des de nosaltres · des de l’encara · des d’ara · des d’ara encara · tu —

tu · tu de no ser · tu de no ser en tu · només tu sense tu · en ser de mi només · nostre només · en ser només fora de tu · tu · ser de no ser · de ser fora de tu · fora del ser · tu · tu només jo · tu jo només · tu nosaltres · tu només en allò nostre · tu només fet no ser · tu només des del teu ser fet no ser · des del teu ser fet un no ser per ser només en allò nostre · — i nosaltres només · i jo només — · tu · tu de ser en ser tan sols allò que ets · tu · aquest no ser que per mi és · només · tu · aquest no-res que es dicta el ser en ser nosaltres · — i nosaltres · només · i jo · només —
tu · ara que jo sóc només · ara que jo ets només · que tots ets només · que tu som només · tu sóc només · — nosaltres : tu —
— tu · ara jo només · nosaltres només · ara només tu · només nosaltres · pensant-te · dient-te · només —




III

— que ja només ets només de mi · només · que ja sóc allò que de tu és · de mi només · que jo sóc allò que de tu ets · de tu només · que ja som tan sols allò de tu · tan sols · que ja ets només el nostre ser · de ser només —
que només puc · pensar-te només · només · només pensar-te · — ser-te en el jo només — · que per això · és per això · per tot això · que ja mai més · ja per mai més · mai més poder · ja mai poder · poder pensar-te

que només ets en jo pensant-te · que només sóc en tu pensar-te · que només ets en jo dient-te · que només sóc a tu dient-te · que sempre només · sempre en · sempre de · part del jo · part de tots · en pensament · tot pensament · sols pensament · sempre en nosaltres · sempre en pensar-te · sempre en el dir-te · que només ser · només pots ser · només objecte · d’aquest pensar · en el pensar-te · sempre en nosaltres · en la paraula · que ja ets per sempre · de tots objecte · del pensament · sempre present · sempre en nosaltres · molt més enllà · de tots nosaltres

que per sempre aquest ser · un tu endins del jo · un tu només nosaltres · un tu que és part de mi · un tu que ja no és sinó en mi només · en nosaltres només · i només s’és · només · en el pensar-lo · en el jo tot creant-lo tot dient-lo · en saber-lo · i només s’és · només · tot sabent-lo només · en recordar-lo · tot creant-lo només · només pensant-lo · dient-lo només
que som només · que només podem ser · només en aquest dir-lo · pensant-lo · — que en el seu restar en nosaltres · dient-lo · en el seu romandre encara · pensant-lo · s’hi enforma el nostre estar · essent-lo · hi rau el nostre encara · de ser · encara —

que no es pot dir aquest tu d’ara · no pot ser dit · anomenat · que no hi ha res fora de mi · de tots nosaltres · que en dicti el ser · — un tu endins de jo · un tu només nosaltres — · un tu que no té mot · nom del no-res · nom sense nom · — des d’aquell nom · nom d’un gran buit · ja des de sempre · de sempre nom per a l’absència · el nom només per a després · per al no-res · des d’aquell nom · ara potser només · del nom en ple · des d’aquell nom · ara per sempre —

que com poder? · com podem anomenar-te? · — com poder anomenar-lo? — · des de quin dir? · cap a quin dir? · no hi ha cap dir per al no-res · no hi ha cap mot per al no res · ni cap pronom · cap verb per al no-res · tampoc persona · no hi ha cap veu per al no-res · — des de quin dir sense cap dir? —

que si és és el no ser · que si ets ets el no ser · ser sense mots · ser sense ser · l’ésser més alt · etern fora dels mots · etern fora del ser · l’ésser ple enllà del verb · enllà del ser · — ara ser l’ésser del ser · del ple no ser · ser essent l’ésser essent fora del ser · ara ser endins del ser —

que ets només infinitiu

o potser un reflexiu mirant enfora



IV

com parlar? · com parlar-te si no ets? · a qui parlar parlant-te? · a qui? · i com? · a qui parlar? · si ja només ets el no ser · si ara ets el ser enllà fora del ser · si ara ets essent endins del ser · o només fora del ser · si ara ets al més endins fora del ser
com si em digués · com dir-me · dir-me a mi · dir-nos nosaltres · dir-nos a nosaltres · dir-nos · dir-me · poder parlar només · parlar només · només · només dir · — dir : parlar com si no —

com pensar-te · parlar · pensar · — pensar-te · que és pensar — · pensar el buit · pensar en el buit · en el no-res · pensar · pensar-te · a tu sense nom · nom del no-res · sense temps · ni el temps que eres · a tu que no ets · ni el nom que t’era · a tu · que ara som · a tu · sense nom · a tu · sense temps · sense res per a ser · a tu · — potser només ser —

com? · si tu ja no res · com? · si tu ja no mai · a qui? · si no et puc dir sinó dient-me · com? · si ets només ser · l’ésser del ser · l’ésser essent fora del ser
com aquest només ser · com? · ara que no hi ets i hi seràs per sempre



V

tu · aquest tu · aquest tu que ets · ara que no hi ets · i hi seràs per sempre · tu · aquest tu altre · nostre · tu nostre · tu en memòria · memòria · tu en desig · en relat · tu · memòria i desig · tu · un tu fet impossible






http://www.victorsunyol.net/seleccioDePoemes.php?id=2&pageNum_titols=0

Anne-James Chaton "L'architecte"



l'architecte
sérigraphie, 176 x 120 cm

tiré à 5 exemplaires, numérotés et signés
lelabo - février 2008






http://aj.chaton.free.fr/portraits/architecte.html

sábado 15 de agosto de 2009

A los cronopios de la acción poética interamericana

Por Julio Cortázar

Sus libros de cuentos y novelas han marcado la literatura de la segunda mitad del siglo XX. Entre ellos, hay títulos clásicos como Bestiario, Las armas secretas, Todos los fuegos el fuego, Los premios y Rayuela

En febrero de 1964 un grupo de escritores hispanoamericanos se reunió en Ciudad de México para celebrar una reunión "cronopia". Julio Cortázar no pudo asistir pero envió la contribución siguiente, que será incluida en la edición corregida y aumentada de la correspondencia que prepara la editorial Alfaguara.



Nada puede parecerme más ominoso que una reunión de cronopios poetas y artistas. La sola y siniestra idea es comparable a la mañana en que los campesinos de Bustedville, Nevada, vieron llegar a un caballo sin jinete, con un mensaje atado a un estribo: las langostas habían aprendido a pensar y avanzaban estratégicamente, comiéndose a los hombres en vez de las plantas de maíz. Pero también, mensaje por mensaje, acordémonos de la botella vomitada por el mar en las playas de Dubrovnik en agosto de 1865, con su inscripción bordada en un guante de mujer: "Estoy tan solo, tan lejos, tan alto".

Dados esos antecedentes, toda aglomeración de cronopios me parece digna de sospecha. ¡Cuidado con los poetas que muerden! ¡Cuidado con los artistas que transforman! Ya se han visto sus intenciones en el volante teñido de rosa ingenuo que han distribuido profusamente y donde anuncian: "Cerrojos caídos y puertas abiertas". ¡Cerrojos caídos y puertas abiertas! ¿Pero qué va a ser de nosotros, doctor Gómez? ¡Ay, vaya uno a saber, señora Rodríguez!

En vista de todo lo cual, mi indignada aportación a este nefasto primer encuentro de la Acción Poética Interamericana es la siguiente: Cronopios de la tierra americana, muestren sin vacilar la hilacha. Abran las puertas como las abren los elefantes distraídos, ahoguen en ríos de carcajadas toda tentativa de discurso académico, de estatuto con artículos de I a XXX, de organización pacificadora. Háganse odiar minuciosamente por los cerrajeros, echen toneladas de azúcar en las salinas del llanto y estropeen todas las azucareras de la complacencia con el puñadito subrepticio de la sal parricida.

El mundo será de los cronopios o no será, aunque me cueste decirlo porque nada me parece más desagradable que saludarlos hoy cuando en realidad me resultan profundamente sospechosos, corrosivos y agitados. Por todo lo cual aquí va un gran abrazo, como le dijo el pulpo a su inminente almuerzo.

París, 1964

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1160982

miércoles 12 de agosto de 2009

El futuro de la poesía no cabe en los libros

Josep Palau i Fabre lee uno de sus poemas en el Palau de la Música de Barcelona durante un festival de 2003.- MANOLO S. URBANO

Escasos lectores, lecturas multitudinarias - Los festivales y recitales conectan con la calle y amplían el horizonte del género

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS 12/08/2009

El pasado 27 de mayo, poco antes de que Samuel Eto'o marcara en Roma el primer gol del F. C. Barcelona en la final de la Liga de Campeones frente al Manchester United, el escritor colombiano Darío Jaramillo leía, en la propia Barcelona y junto a otros poetas, sus versos ante la multitud que llenaba el Palau de la Música: "Ese otro que también me habita, / acaso propietario, invasor quizás o exiliado en ese cuerpo ajeno o de ambos, / ese otro a quien temo e ignoro, felino o ángel, / ese otro que está solo siempre que estoy solo, (...) / eco o palabra, esa voz que responde cuando me preguntan algo, / el dueño de mi embrollo, el pesimista y melancólico y el inmotivadamente alegre, / ese otro, / también te ama".

Es cierto que los 600 espectadores instalados en el auditorio diseñado por Domènech i Muntaner son pocos al lado de los 85.000 que abarrotaban el Estadio Olímpico romano, pero su presencia allí es todo un síntoma de que las minorías, como quería Juan Ramón Jiménez, también pueden ser inmensas.

Un dato a tener en cuenta en tiempos en los que la cultura ha terminado como las manifestaciones callejeras: midiéndose con el criterio de la masa, ya se trate de los clics de una página web o de las entradas a un museo de arte.

"Al salir la ciudad estaba desierta. Todo el mundo viendo la tele. Pero la sala estaba llena", recuerda Jaramillo. "Además, ¡habían pagado entrada para escucharnos! ¡Seis euros!".

El autor colombiano, uno de los referentes de la lírica latinoamericana viva y autor de títulos como Aunque es de noche y Cantar por cantar (editados por Pre-Textos), nació en la región de Antioquia, pero ha pasado buena parte de su vida en Medellín. En esa ciudad tiene lugar el festival de poesía más popular en lengua española. En julio pasado celebró su 19ª edición, en la que, durante siete días, participaron 65 autores de 43 países.

En ese festival, el leonés Antonio Colinas, que acaba de publicar la antología Nuestra poesía en el tiempo (Siruela), recuerda haber leído, en una edición anterior, ante 10.000 personas en un campo de fútbol. En su opinión, en América la poesía tiene mucha más presencia en la vida de la gente: "Aquí tal vez la intelectualizamos más y eso nos ha hecho perder un poco la conexión con la calle. Se ha ido quedando como materia de estudio".

Más allá del festival, el propio Jaramillo relata una lectura organizada en 1989 en el Centro de Convenciones de Medellín. Y de nuevo, con fútbol al fondo: "Los poetas pensábamos que nadie concurriría, porque a esa misma hora se retransmitía la semifinal de la Copa Libertadores, que jugaba un equipo de Medellín. Para colmo, desde dos horas antes se largó un aguacero inmisericorde sobre la ciudad. Pero ni el fútbol ni la lluvia fueron obstáculos para que el aforo fuera completo: más de 6.000 personas".

Además, muchos autores hispanoamericanos recuerdan como un hito el festival que tuvo lugar en Caracas en 1997. Por allí pasó durante tres días otro escritor colombiano, Jaime Jaramillo Escobar, para impartir un taller titulado Método fácil y rápido para ser poeta.

El último día la organización tuvo que poner altavoces fuera del complejo en el que se celebraba el acto: mucha gente había pasado la noche en tiendas de campaña para coger sitio. En opinión de Colinas, "la poesía interesa a más gente de lo que parece. Puede, eso sí, que tenga más lectores que compradores".

Las últimas encuestas sobre hábitos de lectura en España reflejan, en efecto, que tal vez no pase por los libros el futuro de un género que durante siglos representó la esencia misma de la literatura: la novela era un mero entretenimiento. Hoy parece increíble que la poesía fuera tradicionalmente parte decisiva en la formación de cualquier persona culta, incluidos los poderosos de la Tierra.

Según los datos más recientes, referidos a 2008, de la Federación de Gremios de Editores de España, el 80% de los lectores habituales lo son de literatura. De éstos, casi el 95% lo es de narrativa. El resto se lo reparten, el ensayo (2,9%), la poesía (1,9%) y el teatro (0,9%). Según los mismos datos, la tirada media de una novela es de 6.700 ejemplares (la mitad en el caso de los títulos más estrictamente literarios). Un libro de poemas es casi un best seller si pasa de 2.000.

"No sé explicar la supuesta contradicción entre que haya lecturas públicas multitudinarias y escasez de lectores, pero intuyo que es apenas una contradicción aparente", dice Darío Jaramillo. "Pienso que los compradores de libros de poesía leen más los libros que compran que los compradores de novelas". Suele decir Francisco Brines, recordando al citado Juan Ramón Jiménez, uno de sus maestros: la poesía no tiene público, tiene lectores. Con todo, parece que también empieza a tener lo primero. Sobre todo gracias a la proliferación en nuestro país de festivales como los de Barcelona, Granada o Córdoba.

En esta última ciudad surgió hace seis años Cosmopoética, convertido hoy en uno de los festivales literarios de mayor prestigio en España, por el que, durante tres semanas, pasan desde premios Nobel hasta autores emergentes, a los que acude a escuchar cada año una media de 20.000 espectadores. Como recuerda su coordinador, el escritor Carlos Pardo, "dicha, la poesía no asusta tanto como escrita porque mucha gente la asocia a los penosos exámenes del bachillerato. Las lecturas de poemas muestran muy bien la doble faceta del género: íntima, pero universal, que apela al yo de las sociedades".

No obstante, Pardo insiste en que un festival, por muchos que sean los asistentes, debe mantener "el respeto a la poesía como arte de lo pequeño, el detalle y el matiz". Y se pregunta si no hará falta "una buena dosis de efectismo" para sacudir grandes auditorios: "Muchos autores hispanoamericanos me cuentan su sufrimiento para encandilar a un estadio (lo más parecido a un jurado popular) con poemas escritos para un lector, un único tú que apela a lo más íntimo. Y lo pasan mal".

En el fondo, la salida de la poesía fuera de los libros tiene mucho de vuelta al origen. El género nació asociado a la música y los versos son mucho más antiguos que el papel. Y que la escritura. Al hablar de la tradición poética, el académico Francisco Rico, que acaba de publicar la antología bilingüe Mil años de poesía europea (Backlist), lo expresa así: "Tan importante o más que la letra eran la música, la calidad de la ejecución y la mímica. Regía ahí el mismo principio que certifica que la inmensa mayoría de los aficionados a la ópera o el rock no entiende el italiano ni el inglés".

La subida a los escenarios y su asociación con la música son, precisamente, otros de los canales que están sacando la poesía del terreno de su reserva india. Y lo hacen bajo nombres que tienen sus propios festivales -polipoesía y Spoken Word-, dos maneras de nombrar un híbrido que conjuga lectura, improvisación, audiovisuales, performances y música. En el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona nació un importante festival polipoético en los años noventa y, actualmente, en La Casa Encendida de Madrid, se celebra anualmente otro más, Yuxtaposiciones.

Silvia Grijalba, que dirige desde hace cinco años el festival Spoken Word -que empezó desarrollándose en Sevilla, este año se extendió a Gijón y podría seguir sumando sedes en el futuro-, sostiene que su intención ha sido siempre "que la gente le pierda el miedo a la poesía sin perderle el respeto". Al hablar de un evento por el que han pasado nombres como Nick Hornby, Alessandro Baricco, Irving Welsh o Marlango Grijalba insiste en que la música en él es algo secundario: "Nuestro festival es sobre todo literario, no Benicàssim. Pero tampoco sirve que un escritor lleve sólo acompañamiento musical. Por bueno que sean el escritor y el músico. El spoken word es un género en sí mismo, un espectáculo total. No basta sólo con leer un texto, hay que interpretarlo".

En su opinión, la fórmula sirve para que los no habituados a la poesía se acerquen a ella. Y para ganar lectores. Para ello las armas del espectáculo son tan buenas como las mejores: "Recuerdo la actuación de Julian Cope. Fue una mezcla de tradición y punk. Intervino vestido con un pantalón militar y sin camiseta, pero recitó un poema épico perfectamente clásico sobre unos yacimientos megalíticos".

La poesía, en efecto, es más antigua que los libros. Puede que parte de su supervivencia esté en la vuelta a momentos como aquellos en los que, mucho antes siquiera de pensar en escribirla, un griego empezó a darle vueltas en su cabeza a una frase que empezaba: "Cuéntame, Musa...". Y hasta hoy.

Vacío pero histórico

Mario Benedetti, tal vez el poeta más popular de Hispanoamérica después de Pablo Neruda, murió en Montevideo el 17 de mayo pasado. Semanas antes, la Biblioteca Nacional de Madrid le había dedicado un homenaje al que la gente acudió masivamente a leer sus poemas o, simplemente, a escuchar como sus amigos hablaban del poeta. Dos días después de su muerte, el poeta Antonio Gamoneda presentó sus memorias. La pregunta cayó por el peso de la actualidad: "¿Qué opina usted de Mario Benedetti?". El poeta leonés y premio Cervantes respondió: "Su muerte me ha entristecido. Era un hombre necesario que destacó por su honradez intelectual y capacidad de crítica. Lo que intentó hacer lo hizo bien. Cumplió su propósito ampliamente. Respeto su manera de entender la poesía pero no la comparto. Para mí, la palabra meramente informativa y la crítica moral tiene su lugar en los periódicos, en la televisión, en los púlpitos si se quiere, pero la modalidad esencial del pensamiento poético no es ni reflexiva ni crítica sino un tipo de otra naturaleza, y determina un lenguaje que también es de otra naturaleza".

Aunque mucha gente prefirió leer en blanco y negro los grises de esas declaraciones, la polémica que provocaron -la gran minipolémica literaria del curso pasado- era sólo un capítulo más en la vieja disputa entre una poesía que busca comunicarse con el lenguaje cotidiano porque lo considera el lugar ideal del entendimiento humano y la que busca subvertirlo porque lo considera el sitio en el que se encarnan todas las inercias que someten a la humanidad. La irresoluble disquisición estética, no obstante, conlleva también un choque entre la claridad y el hermetismo, la mayoría y la minoría.

Lo curioso es que, popularidades como la de Benedetti aparte, clara o hermética, la poesía carga desde hace décadas con el sambenito de ser eso, poesía, una palabra que rima con minoritario. Y de minoritario a residual no hay más que un paso. La supuesta falta de importancia que se deriva de ese carácter termina, así, siendo un clamor. Sobre todo cuando la cultura queda presa de la estadística y el número de ejemplares vendidos de un libro deja de ser un asunto sociológico para convertirse en criterio estético. Contra esa tendencia siempre quedarán escenas como aquélla de la película 24 hour party people, de Michael Winterbottom, en la que alguien recuerda el concierto que los Sex Pistols dieron en Manchester el 4 de junio de 1976. "Yo diría que fue histórico", dice el personaje. "¿Cómo pudo ser histórico si sólo había 42 personas?", le responde otro. Y el primero contestaba: "¿Y eso qué importa? ¿Cuánta gente hubo en la última cena?".

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/futuro/poesia/libros/elpepusoc/20090812elpepisoc_1/Tes

viernes 7 de agosto de 2009

La Universidad Desconocida

Congreso organizado por la Escuela de Literatura Creativa UDP
se realizará entre los días 18 al 21 de agosto de 2009
"Creo que en la formación de todo escritor hay una universidad desconocida que guía sus pasos, la cual, evidentemente, no tiene sede fija, es una universidad móvil, pero común a todos".
-Roberto Bolaño-

.

Inspirados en las palabras de Roberto Bolaño, un autor caracterizado por la ruptura de límites creativos y culturales, la Escuela de Literatura Creativa UDP realizará entre el 18 y el 21 de Agosto el Congreso La Universidad Desconocida, convocando a más de 80 académicos, escritores y artistas de Chile, Francia, España, Inglaterra, México, Argentina, Bolivia, Colombia, Estados Unidos e Israel en diversas áreas de la literatura experimental.

La Universidad Desconocida busca generar un espacio de encuentro inédito en la academia chilena, donde puedan converger críticos y autores en un verdadero laboratorio de pruebas de nuevos formatos y lenguajes. Durante estos cuatro días se realizarán 2 conferencias magistrales, 16 mesas de ponencias, 5 diálogos con artistas y escritores y 3 sesiones de lectura y performance. De ese modo, se busca promover un diálogo en torno a los límites de la expresión literaria y sus vínculos con otros lenguajes artísticos.

La Universidad Desconocida se inaugurará el martes 18 de agosto a las 11:30 con la performance del catalán J. M. Calleja y una conferencia magistral a cargo del poeta y crítico cubano Carlos M. Luis: "El surrealismo y los límites del lenguaje". Ese mismo día se inaugurará una exposición de trabajos de poesía visual, sonora, videopoesía y net art, en la que se cuentan obras del poeta uruguayo Clemente Padín, del estadounidense John Bennett, el húngaro Marton Koppany y de las artistas chilenas Nancy Gewölb y Andrea Wolf, entre otros.

Entre los invitados por el Institut Ramon Llull se encuentran Glòria Bordons, directora del grupo POCIÓ. Poesia i Educació, y patrona de la Fundació Joan Brossa; Eduard Escoffet, poeta y agitador cultural, y organizador del festival Propost; Lis Costa, miembro de Habitual Video Team y de POCIÓ; J. M. Calleja, poeta, performer y agitador cultural; Eugenio Tiselli, artista digital y escritor, co-director del Master en Artes Digitales de la Universitat Pompeu Fabra; y Víctor Sunyol, escritor y profesor en la Escola d'Art i Superior de Disseny de Vic. Los artistas invitados por Cultures France son Joachim Montessuis, Laure Limongi y Anne-James Chaton, quienes han investigado en distintas uniones de la literatura con la música, el video y la instalación.

También participarán destacados académicos y artistas de otros países, como conferencistas: Guillermo Daghero (Argentina), Kevin Nolan (Inglaterra), y de nuestro país,como Sergio Rojas (Universidad de Chile), Fernando Moreno (Universidad de Poitiers), Alberto Madrid (Universidad de Playa Ancha), Rubí Carreño (Universidad Católica), Álvaro Bisama (Universidad Diego Portales), Enrique Morales (Universidad Catolica de Valparaíso), Claudia Aravena (videísta) y Horacio Salinas (Inti Illimani histórico).

Programación completa del congreso

Más información en universidad.desconocida@mail.udp.cl o al (56-2) 676 23 98

http://www.comunicacionyletras.udp.cl/literatura/la_universidad_desconocida_abre_sus_puertas

Los 'sobreteixims' de Miró

Mont-roig, refugio del artista, expone su genial obra textil

FERRAN BALSELLS - Tarragona - 07/08/2009

Todo empezó cerca del Centre Miró de Mont-roig del Camp (Baix Camp), que expone y rememora ahora la obra textil de Joan Miró. Corría la noche de fin de año de 1966 y la única hija del artista sufrió un aparatoso accidente en la estación de tren del pueblo que casi le segó las piernas. El hospital de la Cruz Roja de Tarragona la salvó, pero no quiso cobrar al padre. El artista dijo que volvería con un cuadro para decorar el hospital. Miró no cumplió su palabra: se presentó con un tapiz. Fue la primera pieza de una herencia que terminaría creando un nuevo lenguaje artístico.

El Mont-roig que vio nacer este idioma ahora lo analiza. El montaje Miró-Royo: tapissos repasa el proceso con que el artista se lanzó a estampar las enigmáticas y sinuosas figuras sobre los tejidos hasta crear un mundo inédito, sorprendente. Antes de Miró el tapiz era puro juego de geometrías. El artista se limitó a aplicar la misma visión que ya había imprimido a la pintura, la cerámica y la escultura. Pero abrió un mundo inimaginable que Mont-roig recrea hasta el 31 de diciembre.

Un propósito complejo dado el gigantismo de la mayoría de los tapices de Miró, muchos expuestos en centros y museos internacionales. La exposición compensa la ausencia de las grandes obras repasando su antesala creativa, los bosquejos que darían luz a los tejidos, las dudas del artista, su correspondencia con Josep Royo, artesano y su mano derecha para trabajar sobre sacos u otras fibras naturales, las preferidas de Miró.

"Quiero aportar algo personal a los tapices, algo mío", escribió Miró en una de las misivas que reproduce la exposición. Lo volcó todo hasta que fue necesario inventar un término nuevo. Los sobreteixims, palabra de difícil traducción, definen la peculiaridad que Miró imprimió sobre la lana, los fardos, la tela. Las manos del artista dejaron en los tejidos nuevos elementos de diferentes cualidades, les pegaba objetos que actúan como tapices sobre el mismo tapiz hasta articular un collage enloquecido. Esa técnica la reproduce Mont-roig en El llangardaix de les plomes d'or, cuya extraña textura magnetiza, igual que Miró hipnotizó al arte entero, también grabando sobre cuerdas y sacos, reinventando los tapices.

El tándem Miró-Royo ideó y plasmó en Tarragona obras que hoy siguen siendo referencia: el tapiz que preside la National Gallery of Art de Washington, el de la Fundación Joan Miró de Barcelona, también la famosa obra de La Caixa.. No se pueden ver en Mont-roig, pero se palpa su concepción, la efervescencia del artista, siempre atento, siempre pensativo, casi siempre silencioso. Tampoco puede verse el tejido que lucía en el World Trade Center de Nueva York, perdido para siempre tras el 11-S. La exposición fotográfica lo mantiene vivo en Mont-roig. También permite apreciar las obras textiles en su máxima expresión artística, dando nuevas formas a fachadas, colgadas del rosetón de una iglesia que lanza hasta el suelo una alfombra de colores vivaces y figuras imposibles.

El lugar para apreciarlo resulta inmejorable: Miró no sería nada sin Mont-roig. Nadie creería esta afirmación de no ser porque así lo aseguró el propio Miró, incapaz de concentrarse en la jungla artística parisiense. "Toda mi obra se la debo a Mont-roig", dijo quien pasó más de 60 veranos allí. Poco le importaba que en París se le conociera, no sin cierta sorna, como el marqués de Mont-roig. Miró regresaba cada verano a reinterpretar su peculiar arte geométrico, la fuerza de las líneas que ahora recupera Mont-roig, en forma de tapices.

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/sobreteixims/Miro/elpepucul/20090807elpcat_10/Tes

miércoles 5 de agosto de 2009

The rise of Japanese rice-field art

Folksy yet sophisticated ... a reproduction in rice of Hokusai's famous print the Great Wave. Photograph: Norifumi Naito/Solent
Japanese farmers are creating dazzling displays in rice fields – but how do they do it?
The Guardian, Wednesday 5 August 2009

The digital age meets the stone age in these pictures "painted" with different coloured crops in Japanese rice fields. Making giant pictures on the earth is an ancient art form. The Nazca people in pre-conquest Peru long ago created vast drawings of animals, geometrical shapes and lines, which some have refused to credit them with, and instead attribute to alien visitors. Other archaic designs that turn the earth into a picture surface include chalk figures engraved in British hillsides and the Great Serpent Mound made by native Americans in Ohio. Japan's lovely new contribution to this ancient art is, however, unimaginable without modern technology.

I don't mean that the farmers of the village of Inakadate where the rice pictures started in 1993 – they are now spreading through Japan – have somehow cheated. The images are created by laborious handicraft: kodaimai rice, which has purple and yellow leaves, is planted among green-leaved tsugaru roman rice to create the patterns. This takes loving care and it's a real triumph of folk art, but computer imaging is used to work out how to plant such complex designs.

The reason ancient images engraved in deserts strike some people as being completely beyond the powers of "primitive" artists is not that it's hard to draw a bird, say, but that it's hard to survey the ground accurately enough to map your bird on a large scale on the ground. It makes us imagine they had help from above. In reality, the creators of the Nazca lines or Britain's stone circles were simply brilliant at maths. But no one could ever calculate the precise pictures these Japanese farmers have planted without the aid of technology.

That's what makes these images so lovely. Ancient and modern, folk and sophisticated, they draw on Japan's traditions of heroic iconography and iconic landscape art. A reproduction in rice of Hokusai's famous print The Great Wave is especially dazzling. Just as crop circles have become a modern folk tradition, so will these images blossom.

http://www.guardian.co.uk/artanddesign/2009/aug/05/japan-rice-field-art

martes 28 de julio de 2009

Un poeta del movimiento

MERCE CUNNINGHAM (1919-2009)
El legendario bailarín y coreógrafo estadounidense, uno de los más grandes de la danza contemporánea, falleció ayer en Nueva York, a los 90 años.

Merce Cunningham, considerado uno de los más grandes de la danza contemporánea, falleció ayer a los 90 años, en su casa de Nueva York. "Murió en paz en su domicilio, de muerte natural", indicó su fundación en un comunicado, en el que también sintetizaba el valor del artista: "Merce revolucionó las artes visuales y del escenario, no por ser meramente iconoclasta, sino para alcanzar la belleza y el asombro de explorar nuevas posibilidades".

Desde una silla de ruedas, el legendario coreógrafo siguió dirigiendo hasta sus últimos días en el West Village su propia compañía, fundada en 1953 como un laboratorio del movimiento, abierto a la innovación y la experimentación. Su última creación, presentada este año y titulada Casi noventa, fue un espectáculo de noventa minutos sobre música de guitarras eléctricas y ruido industrial, compuesta por una banda de rock integrada entre otros por el ex Led Zeppelin, John Paul Jones.

Nacido en 1919 en Centralia, en el estado de Washington, Cunningham estudió ballet en Seattle antes de ser solista en la compañía de la pionera norteamericana de la danza moderna Martha Graham, entre 1939 y 1945. En 1944 se produjo el encuentro que marcaría su vida personal y artística, cuando concretó su primer espectáculo individual con música del compositor John Cage, quien sería su pareja durante casi medio siglo, hasta su muerte en 1992.

Desde la fundación de la compañía de danza que lleva su nombre, Cunningham creó más de 200 coreografías, muchas de las cuales fueron presentadas en giras que lo hicieron famoso en todo el mundo. Considerado un anticonformista que revolucionó la danza moderna, logró mantenerse hasta su muerte a la vanguardia de la danza moderna y las artes de la escena. "Merce vio la belleza en lo cotidiano, y eso es lo que lo hizo extraordinario", lo describió el director ejecutivo de la Fundación Cunningham, Trevor Carlson. "No dejó que las convenciones le dictaran el rumbo, pero fue un artista genuino, honesto y sincero en todo lo que hizo."

La originalidad de Cunningham tenía que ver, básicamente, con que su danza no estaba atada a una narrativa, no expresaba explícitamente una situación concreta o un sentimiento, sino que perseguía ante todo la belleza del movimiento puro. "Merce era un anticonformista en el arte y el más amable de los genios", dijo Judith Fishman, presidenta de su compañía. "Hemos perdido a un gran hombre y a un gran artista, pero celebramos su extraordinaria vida y su arte. Para homenajearlo vamos a compartir y preservar su legado, de tal modo que el público actual y las generaciones de mañana puedan acceder al arte de este artista legendario."

"Mi idea siempre ha sido explorar el movimiento físico humano", había dicho Cunningham el mes pasado, al anunciar un "plan de legado viviente" destinado a perpetuar su arte tras su desaparición física. El plan incluye una última gira mundial de dos años de la compañía de danza integrada por catorce bailarines, que será disuelta definitivamente una vez completada la gira. Este particular "plan de legado viviente" busca evitar que la obra de Cunningham corra la misma suerte de la compañía de Martha Graham, sumida en sórdidas batallas legales que opacaron la herencia artística de la coreógrafa tras su muerte, en 1991.

Dotado con ocho millones de dólares, el plan incluye programas de enseñanza y la creación de "cápsulas de danza" audiovisuales en soporte digital, con cada una de las creaciones importantes de Cunningham. Habrá un fondo que quedará exclusivamente a cargo de los derechos de autor y de la preservación del legado del coreógrafo, y facilitará su transmisión a otras compañías de danza y a las generaciones posteriores.

La gira mundial final de la compañía de Cunningham será una última oportunidad para ver representada la obra del coreógrafo, a cargo de los bailarines que él mismo formó. Antes de morir, Cunningham dejó fijado hasta el precio único que costarán las entradas para el espectáculo de despedida en Nueva York: apenas diez dólares.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/13-14711-2009-07-28.html

domingo 26 de julio de 2009

Poetry of metal

Vladimir Tatlin's tower in St Petersburg was never built - yet it has inspired generations of artists. Why does it still have such mystique, asks Brian Dillon


Brian Dillon
The Guardian, Saturday 25 July 2009

In the heart of St Petersburg, on the north bank of the Neva, the spire of the Cathedral of SS Peter and Paul lances the sky like a baroque syringe. But the spire has been surpassed, for height and force, by a structure that soars slantwise some 400 metres into the air, and prods the clouds like an accusing finger.

The building - if that is what it is - spans the river and presents to a viewer of its eastern aspect a flat, grey lattice that might be a crane or a vast gun emplacement levelled at the heavens. It soon resolves itself, however, into discrete but unified parts. The iron spine of the thing speeds out of the earth at an angle of 60 degrees. Encircling it, a double helix of the same metal, supported by vertical and diagonal struts, tapers to an oddly indeterminate apex. Inside this narrowing cage, an arrangement of three (or is it four?) huge glass geometric shapes is visible. Perhaps, as one strains now to take in the whole from a nearby bridge, there is a grinding of gears far above, and something revolves at the upper reaches of the tower, half lost in a flurry of snow.

This view, of course, is a fiction. It derives from a short film made in 1999 by the architectural historian Takehiko Nagakura, a specialist in unbuilt monuments. The tower in question - Vladimir Tatlin's Monument to the Third International - was designed and modelled between 1919 and 1921 but never erected. It survives as a monument of the mind: half ruin and half construction site, the receiver and transmitter of confused messages regarding modernity, communism and the utopian dreams of the century gone by. At one time the retrospective emblem of a recharged western Marxism - in the wake of 1968, its silhouette provided the logo for New Left Books - it has more recently seemed a staple of modernist kitsch: an architectural device that summons too easily, for contemporary architects and artists, the mystique of the might-have-been.

Yet, despite its familiar antique futurism, Tatlin's tower retains something of its original strangeness, its potential, its revolutionary promise. Far from being a melancholy unmade memorial to the decay of architectural vision or the hubris of utopian thinking, the tower is an object lesson in how to make a monument that is not at all monumental.

The story of this dreamt edifice is exhaustively recounted in Tatlin's Tower, a recently published study by the late art historian Norbert Lynton. We learn that the artist, born in Moscow in 1885, came from a displaced Dutch shipbuilding family. His fidelity to traditional materials, especially wood, is obvious from his early icon-inspired reliefs and the lute-like bandura that the young folk musician built for himself. It is partly this attachment to Russian folk art that separates Tatlin and his constructivist colleagues from the western avant gardes, on which they also drew. By the time Tatlin, in his mid-30s, was put in charge of artistic education in the new Soviet state, he had already elaborated a radical art of his own that was equal parts Parisian modernism, anarchist politics and deeply mined Russian tradition. His tower is the unfinished expression of that avowed confusion: a monument to unpredictable becoming, not to aesthetic or political rectitude.

It had its official origin, however, in a strict and specific edict of the new regime, with which Tatlin was then not exactly at odds. (He would later, in the Stalinist era, find himself deprecated for his "formalist errors".) In April 1918, Lenin announced a programme of "monumental propaganda"; venerable tsarist statuary and inscriptions were to be spirited away and replaced by properly Bolshevik monuments to a revolution then only months old. It seems that Lenin had a limited sense of what such a renovated public art might look like. A photograph from that year shows him orating in front of massive half-length sculptures of Marx and Engels - Muscovites quipped that they seemed to be sharing a bath - that are utterly conventional in style. Tatlin's, on which he began work the following spring, was by contrast (in the words of Vladimir Mayakovsky) "the first Russian monument without a beard".

It is unclear exactly when or why Tatlin determined that his monument ought to take the form of a tower. We know that he had in mind a riposte to Gustave Eiffel's tower of 1889, from which his monument takes some of its structural cues, though his would have been 100m taller. We know too, thanks to TM Shapiro, who worked on the first model of the tower at Tatlin's studio, that he had found in the cranes and girders along the Neva "an inexhaustible source of inspiration ... a poetry of metal". He was building a solidly materialist affront to Eiffel's airy commercial fantasia; rather than tapering elegantly to nothing from its vast supporting arches, Tatlin's tower seemed to be labouring like an iron Atlas to heft the planet into a communist future.

The tower, according to what evidence remains of Tatlin's intentions, was to have served as a propaganda hub for the city, the state and the world beyond. The mysterious glass volumes inside the structure might have recalled the segmented design of a Russian church, but they were primarily administrative spaces. A vast cube (in Tatlin's first model, it has become a cylinder), rotating once a year, was to host conferences and congresses. Above it a pyramid, revolving once a month, was given over to office space. Above that a cylinder, disseminating propaganda to the global proletariat, would spin once a day like an ideological dynamo, charging the air with information. In at least one rendering of the tower, the cylinder was topped with a glazed hemisphere that housed radio studios and transmitters, while according to some accounts the lower reaches of the monument were to be clad with cinema screens. At night the tower itself might vanish, but still project the viewer outside himself, beyond the city, into a new and machine-made future.

The imagined tower may have bristled with new technology, but the material expression of Tatlin's vision was only ever a matter of the handmade and the human scale. Two drawings remain, showing the structure from the "side" (slanted) and the "front" (vertical). But the most resonant documents are the few photographs of Tatlin's original 5m-high model, executed in wood, tin, paper, nails and glue. Flanked by the artist and his young studio collective, it is a curiously moving object, both rigorous and frail. A second model was made, and exhibited at the International Exhibition of Decorative and Industrial Arts in Paris in 1925. A simplified version was revealed at a May Day parade the following year. Neither of these replicas, nor the several assiduous late-20th-century copies of Tatlin's first model that reside in museums today, can quite capture the urgency and aspiration of the original.

Lynton concludes that Tatlin, commissioned in the aftermath of the first world war, must have known from the outset that the monument in these photographs could never be built. The real fulfilment - itself by turns brash and complex, polemical and poetic - of his architectural ambition is to be found instead in the written responses to the scheme. Official reactions were guarded; Trotsky applauded the artist's rejection of traditional forms, but (rather stating the obvious) wondered if the tower didn't look like so much "unremoved scaffolding". The novelist and journalist Ilya Ehrenburg approved of the design, but wrote that most Bolsheviks still preferred the old plaster heads. Tatlin, however, had his champions, notably the critic Nikolai Punin, who hymned the tower as "a synthesis of the different types of art" and welcomed the aesthetic cleansing of old forms: "the charred ruins of Europe are now being cleared."

In fact, in at least one case the tower was welcomed as the ultimate emblem of 20th-century aesthetics. The literary critic Viktor Shklovsky, whose concept of poetic estrangement (ostranenie) was at the heart of the new formalist criticism of the teens and 20s, merely aired a conventional modernism when he wrote that "the monument is made of iron, glass and revolution ... Here for the first time iron is standing on its hind legs and seeking its artistic formula." But he said something more profound when he claimed that the monument was analogous to literary language: it drew meanings and associations to itself in the way that poetic words did, and they hung about it like snowflakes. The tower was an iron stanza scrawled across the frozen cityscape.

In other words, it was a complexly readable object in a way that advanced writers of the era hoped their works might become. It referred back to numerous precursors, and forward to several possible futures. It conjured architectural wonders both ancient and modern, real and imagined. It resembled the Tower of Babel, the Colossus of Rhodes, the Pharos lighthouse at Alexandria, the emblematic landmarks of Pisa and Paris. It could even be viewed as a diagram of the thrusting gesture of the Statue of Liberty. At the same time, as the architectural critic Owen Hatherley has pointed out recently in his book Militant Modernism, the Russian avant garde was transfixed by the mythology of the red planet - the tower is also a Martian invention, bestriding St Petersburg like a tripod from The War of the Worlds

Tatlin had invented, or perfected, an extraterrestrial or airborne architecture; despite its great mass, his tower looked as though it might take to the air's uncharted ways. (Tatlin, it transpires, subsequently spent several years trying to design the perfect Soviet flying machine.) It is of a piece, too, with the visions of an evanescent or immaterial architecture that had exercised artists and engineers since the middle of the 19th century. Sergei Eisenstein, who greatly admired the tower's transparent innards, made the link to Joseph Paxton's Crystal Palace, and dreamed of a film shot entirely inside a huge glass house. Surprisingly, however, Walter Benjamin, with his taste for 19th-century iron arcades and 20th-century media, never mentions the tower, though it is in some sense a sci-fi expression of his insights into the modern city: an arcade aimed at the sky.

It is the tower's combination of futurism and pathos that has made it such an inspiring subject for so many later artists. Between 1964 and 1990, Dan Flavin created 39 "monuments" to Tatlin, rendering the ziggurat profile of the tower in white neon. In the 70s and 80s, the monument became, for a new generation of Russian artists, an emblem of an avantgardism that might have been; Ilya Kabakov's installation The Palace of Projects (1995-2001) reimagined the structure as a museum for utopian schemes, both personal and political. Even when they do not refer to it directly, something of the tower's retro-futurism ghosts the films of Tacita Dean and Jane and Louise Wilson, while its spectral profile has been a faint presence in the paintings of Julie Mehretu, the Ethiopian-American artist whose work is highly attuned to the signals still sent by obsolete modernism.

The art historian Stephen Bann once wrote that the mystique of the tower for later generations - especially in the west - had a good deal to do with how little people knew about it and its inventor. The building was a "vacuum" to be filled retrospectively with utopian intent. For sure, Tatlin's vision seduces us now with its unbuildable scale, its technological overreaching, the pathos of its doomed collectivity. But the more we learn about the tower - and Lynton's book is an invaluable addition to the literature on Tatlin - the more it seems that it was not a "monument" at all. It was instead a constellation of inspiring fragments, dispersed across the century by an artist who dared the future to build something out of the ruins of his dream.

• Norbert Lynton's Tatlin's Tower: Monument to Revolution is published by Yale University Press.

http://www.guardian.co.uk/books/2009/jul/25/vladimir-tatlins-tower-st-petersburg

martes 21 de julio de 2009

Pioneiro da videoarte, Gary Hill expõe obras no Rio

SILAS MARTÍ
da Folha de S.Paulo

Veste camisa havaiana e chinelo de dedo o homem que promete desacelerar o tempo. Mas no lugar da calma, Gary Hill entrega a vertigem, eleva a língua a mil por hora, anfetamínica. Seus vídeos expostos no Oi Futuro, no Rio, convulsionam o olhar, picotam texto e imagem em raios de luz e ruído sonoro. À primeira vista, uma fraude.

"Faço trabalhos que desaceleram o mundo, há um sentido de retorno, de volta ao básico", resume Hill, 58, norte-americano que está entre os pioneiros da videoarte, vencedor do Leão de Ouro em Veneza. "São impulsos, sensações, coisas que acontecem sem necessidade de construir algo em torno delas."

Mas se ele não constrói, o público preenche as lacunas. Em "Accordions", instalação com cinco projeções simultâneas, os impulsos são frames desconexos de trabalhadores nas ruas de Marselha. Acompanha um zunido digital, frases soltas.

Quem passa algum tempo na sala percebe, depois, que é uma tomada contínua, que pula de uma projeção a outra. Hill consegue desacelerar a noção de tempo ao forçar a busca por significado em cada fração de segundo. É o tempo do espectador que se dilata diante da obra. "Me aproximo do tempo como algo escultural", diz Hill.

Tecnologia nua

Na obra que torna isso mais óbvio, "Wall Piece", o artista declama um poema enquanto se joga contra uma parede. A métrica é a sucessão de choques, pontuados por uma luz estroboscópica instalada na sala escura --afeta o equilíbrio e parece engolir o espectador. É quase nu o expediente. Não há truques, e o texto ininteligível entre as pancadas aparece transcrito na parede.

Tudo dentro dessa lógica de retorno ao básico defendida por Hill. "A tecnologia é algo contra o que eu costumo me debater, me permite encontrar limites", diz. "Rejeito o espetáculo para mostrar o néctar da ideia, sem nenhum acolchoado técnico, a sequência nua de estímulos." E sem roupas, mostra o embate entre o corpo e os limites difusos de uma sala escura.

"Up Against Down" são projeções das mãos e pernas do artista empurrando contra paredes falsas, talvez esse acolchoado técnico que ele rejeita. Uma trilha de graves dá tensão tétrica ao contorcionismo digital. "Para baixo, é entropia e morte; para cima, é a criação estética, meu posicionamento", diz Hill.

"Estou batendo de frente com aquilo, um cruzamento entre vida e morte". E do espaço até aqui morto entre antagônicos silêncio e grito, Hill tenta extrair uma espécie de forma bruta da linguagem, antes de ser lapidada pela fala.

"Language Willing" mostra duas mãos que giram discos floridos ao som de pré-palavras, fonemas que não se encaixam. São extensão das mãos paradas, inúteis, dos trabalhadores em "Viewer". Desocupados, encaram o espectador ao longo de uma parede de 14 metros. Dão peso retórico ao silêncio da sala, no momento antes de pegar nas ferramentas, antes que seja pronunciada a ordem.

GARY HILL
Quando: de ter. a dom., 11h às 20h
Onde: Oi Futuro (r. Dois de Dezembro, 63, Rio, tel. 0/xx/21/3131-3060)
Quanto: entrada franca

http://www1.folha.uol.com.br/folha/ilustrada/ult90u597924.shtml

lunes 20 de julio de 2009

Historias del militante detrás del poeta

CINE / EL CICLO DE DOCUMENTALES QUE COMIENZA HOY EN EL TEATRO IFT
Hamlet Lima Quintana y esa gente necesaria inaugura una muestra que incluye Ernesto Cardenal. Solentiname, Juan Gelman y otras cuestiones y Antonio Preciado. Entre cantos y marimbas: films que ofrecen la palabra de sus protagonistas.

Por Oscar Ranzani

Nació en Morón en 1923 pero aprendió a caminar en el campo, más precisamente en Saladillo, donde también se formó. Este no es el único recuerdo que tenía del campo sino también su primitivo contacto con la naturaleza. Hamlet Lima Quintana, poeta indiscutiblemente argentino (que falleció el 21 de febrero de 2002) cuenta en el documental Hamlet Lima Quintana y esa gente necesaria, dirigido por el cineasta argentino radicado en México Jorge Denti, numerosos aspectos de su vida y de su obra. Y al ver el film se tiene la sensación de encontrarse con un hombre íntegro, dueño de la palabra justa en cada momento, como buen hombre de las letras, aunque también brilló en la música popular. El film se exhibirá hoy lunes a las 20.30 en el Teatro IFT (Boulogne Sur Mer 549), con la presencia de Denti y del productor del film, Modesto López, otro cineasta radicado en el país azteca. La proyección marcará el comienzo del ciclo de cine-arte "Los poetas de Latinoamérica" que se completa de la siguiente manera: mañana a las 20.30 se proyectará Ernesto Cardenal. Solentiname, dirigido por Modesto López; el miércoles a las 20.30, Juan Gelman y otras cuestiones, dirigido por Denti –que Páginal12 editó el año pasado en formato DVD–, y finalmente el cierre será el jueves 23 a las 20.30 con la proyección de Antonio Preciado. Entre cantos y marimbas, con dirección de Modesto López.

"Hamlet fue un poeta popular que, además, tuvo la virtud de que muchas de sus letras fueron musicalizadas y cantadas por grandes intérpretes como Mercedes Sosa y Víctor Heredia, entre otros. Esa una particularidad bien interesante porque no es solamente 'Zamba para no morir', la canción más conocida de él en América latina y en el mundo, que ha sido traducida a muchos idiomas", reconoce el productor López, quien lo define como "un decidor de la poesía, un cultivador de la poesía". López recuerda que este documental tuvo su origen cuando lo invitaron a México, porque una de las grandes ambiciones de Lima Quintana era conocer ese país antes de morir. "Cuando él hizo su primer viaje, que está reflejado en el documental, y llegó a Perú, donde conoció a Chabuca Granda, él se quedó un poco ahí, no llegó a subir a México. Nosotros sabíamos de esto y organizamos la posibilidad de que viajara para que participara de un encuentro de escritores, y luego se organizó una gira con Delfor Sombra, un cantante popular de La Pampa. Juntos recorrieron buena parte de México", explica López. Este documental sigue la línea de los otros que realiza Ediciones Pentagrama, una empresa independiente que produce documentales sobre poetas y músicos de la región, con la idea de "tratar de recuperar la historia de nuestros pueblos a través de los escritores".

En Hamlet..., Lima Quintana es el que cuenta su propia historia y lee fragmentos de sus obras emblemáticas. Su padre también escribía poesía y era admirador de Shakespeare. Esto lo llevó llamarlo a su hijo no sólo Hamlet sino también Romeo, un nombre que Lima Quintana se empeñó en ocultar. Su padre, además, era músico al igual que su madre, una excelente pianista. De tal familia salió un ser que ocupa un lugar importante de la historia literaria y musical de Latinoamérica. En ese sentido, puede certificarse que fue criado en un ambiente propicio como para que brillara como brilló, a pesar de que Hamlet Lima Quintana siempre se consideró "un hombre común".

En uno de sus tantos testimonios del documental, Lima Quintana define a la poesía como "la vida misma", aunque después profundiza su teoría señalando que "es la síntesis entre el pensamiento mágico y el conocimiento". Y reconoce que ser poeta es un oficio. Confiesa la impronta de Pablo Neruda y César Vallejo, poetas que también lo marcaron políticamente, pero también menciona que Raúl González Tuñón y Javier Villafañe le hicieron tomar conciencia "de que lo único que yo podía hacer en la vida era crear poesía". Y vaya si lo logró.

Por supuesto, es infaltable la mención al Movimiento de la Nueva Canción. "Forma parte de un movimiento como Nuevo Cancionero importantísimo no solo en Argentina sino también en toda América latina. Ese manifiesto que se larga en Mendoza con Chupete Aragón, Tito Francia, Leguizamón, Tejada Gómez, Mercedes Sosa. Para mí es uno de los parteaguas de una posición ideológica dentro del movimiento musical de este continente. Y él forma parte e integra este movimiento", señala López.

El último tramo del documental es el más político: Lima Quintana señala que hay un exilio exterior y uno interior. "El exilio exterior obligaba a adaptarse a una tierra distinta. El interior, no. Pero la angustia era la misma", define el poeta llegando al final, donde también cuenta acerca de su libro Documento de identidad que se publicó en 1976, en plena dictadura. Y recuerda una relación "muy tierna" que tuvo con las Madres de Plaza de Mayo, especialmente con Hebe de Bonafini.

Nacido en 1925, Ernesto Cardenal mantiene la energía intacta con su 84 años. Oriundo del pueblo nicaragüense de Granada y autor de epigramas políticos durante la dictadura de Anastasio Somoza –algunos de los cuales fueron publicados por Pablo Neruda en La Gaceta, de Chile, como "Anónimo nicaragüense"–, Cardenal es también reconocido tanto por su obra poética como por su pensamiento político. El año que marcó su vida en un antes y un después fue 1956, cuando decidió ser monje. Un año más tarde, ingresó al Monasterio Trapense de Gethsemani, en Kentucky (Estados Unidos), donde su maestro y guía espiritual fue el monje trapense norteamericano Thomas Merton, quien lo inició en el camino de Dios, pero también en un pensamiento más terrenal: Merton fue quien le indicó a Cardenal que el mundo contemplativo no podía ser ajeno a los problemas sociales y políticos, y menos en un país donde había dictadura como Nicaragua. Esas palabras lo marcaron tanto a Cardenal que el 6 de febrero de 1966 fundó junto a William Agudelo una comunidad contemplativa en la isla de Solentiname (Nicaragua). Desde entonces, los campesinos del archipiélago, después de crearse una escuela artística, terminaron siendo pintores, artesanos. Pero también fueron revolucionarios. El trabajo de concientización de Cardenal en estas personas fue basándose en el Evangelio, interpretado desde su mirada revolucionaria. La comunidad de Solentiname se fue transformando poco a poco en un movimiento revolucionario, y muchos de sus integrantes participaron en la lucha contra la dictadura, derrotada en 1979 por el pueblo nicaragüense, encabezado por los sandinistas.

Sobre esta experiencia en Solentiname pone el acento Ernesto Cardenal. Solentiname, de Modesto López, que no se centra tanto en la poesía de Cardenal sino más bien en su obra cultural y comunitaria en aquella isla. "En Cardenal se unen la fe religiosa con el compromiso político y su gran creencia por la humanidad, por el triunfo de la verdad. Es un hombre que lucha permanentemente hasta el día de hoy por sus creencias, por sus postulados y por un mundo mejor", señala López.

En el documental Juan Gelman y otras cuestiones, dirigido por Denti, López señala que el público "se va a encontrar con un Gelman que, a lo mejor, no ha conocido. Jorge Denti tardó varios años en hacerlo hasta que Juan estuvo convencido de que se reflejaba ahí. Es un documental muy conversado con Juan Gelman. Tardó seis o siete años en hacerse, y creo que Jorge Denti logró un aspecto importante, que fue no solamente reflejar su obra poética, sino desentrañar cómo este hombre llega a ser el poeta que es", explica López, y agrega que "es un documental no sólo para aquellos que gusten de Juan. Si quieren descubrir a un hombre importante y a un poeta de la magnitud de Juan, este documental los va a enriquecer como seres humanos".

En Juan Gelman y otras cuestiones, a lo largo de noventa minutos, el poeta desarrolla una serie de recuerdos relacionados, en principio, con sus padres y su infancia en Villa Crespo, el barrio que lo hizo simpatizante de Atlanta y del que se siente orgulloso porque la biblioteca del club fue bautizada con su nombre. Este documental tiene la particularidad de que cuenta con la narración del contexto histórico-político en paralelo con las distintas etapas de la vida del poeta. Algunos de los temas reflejados en el film son el relato de los estudios de Juan en el Nacional de Buenos Aires, la vida a los quince años en las milongas, la escucha de las audiciones radiales de Angelito Vargas, sus inicios en el periodismo, su impronta en el grupo literario El Pan Duro, y sus primeros contactos con la poesía. Después de mencionar la admiración por César Vallejo y Raúl González Tuñón, el autor de Violín y otras cuestiones sostiene que "la influencia esencial sigue siendo la realidad", a la hora de crear poesía.

La última parte de Juan Gelman y otras cuestiones estremece: meses después del golpe, su hijo Marcelo y su nuera Claudia, embarazada, fueron secuestrados en Buenos Aires por un comando militar. Marcelo fue asesinado, y Claudia fue trasladada a un centro clandestino de detención en Montevideo. Dio a luz en cautiverio y, después de dos meses, le robaron la beba, se la entregaron a una familia y asesinaron a la madre. El documental llega hasta el reencuentro de Juan con su nieta.

"En la historia literaria de Ecuador, Antonio Preciado es un hombre que continúa a poetas y escritores importantes de la negritud. Y está considerado uno de los grandes poetas ecuatorianos", define López acerca del poeta sobre el que posa su mirada en el documental Antonio Preciado, entre cantos y marimbas. "Antonio tiene la virtud de ser un hombre social, un hombre comprometido con la realidad de su tiempo, por eso actualmente apoya decididamente todo este proceso de Rafael Correa", agrega López.

Es posible afirmar al mirar el documental de López que Antonio Preciado es una leyenda viviente del pueblo ecuatoriano Esmeraldas: nació en Barrio Caliente, un sitio parecido a La Boca, en el que transcurrió su infancia, en la más absoluta pobreza. El film indaga en la historia del poeta de manera similar a los documentales anteriormente mencionados, ya que es el propio protagonista el que cuenta cómo fue su infancia, cómo era Barrio Caliente, cómo es la cultura esmeraldeña. También Preciado se mete con temas espinosos como la discriminación histórica hacia el negro, aun en una región como Esmeraldas, donde los negros siempre fueron población mayoritaria. Preciado navega en el túnel del tiempo para contar la supervivencia frente al colonialismo español, y desgrana una serie de testimonios sobre el sincretismo religioso entre "lo católico" y la fe nativa, el sentido del baile y acerca de cómo la música marcó su poesía.

El contenido del documental de López no sólo pasa por Preciado hablando sino también aparecen artistas emblemáticos de Esmeraldas que musicalizaron sus poesías o que forman parte de la identidad local. Gracias a un laborioso seguimiento que realiza López, el documental, a través de la vida de Preciado, amplía su mirada hacia la rica cultura esmeraldeña con la idea de que "se conociera la música, la forma de vida de la gente, la historia política, de dónde viene este pueblo negro, sus luchas sociales que fueron importantísimas a lo largo de toda la historia de Ecuador. Entonces, el objetivo fue redescubrir todo esta historia de este pueblo ecuatoriano", concluye López.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-14626-2009-07-20.html

sábado 18 de julio de 2009

Un poeta que también escribía prosa

BENJAMÍN PRADO 18/07/2009
Hay quien prefiere definir a Borges por lo que no fue, resumirlo diciendo que no escribió una novela y que no le dieron el Premio Nobel, pero otros preferimos señalar lo que fue por encima de todo: un cuentista notable y un poeta excepcional. Esta nueva aparición de su obra poética completa recuerda la perfección de sus mejores versos y su dominio de la rima, una habilidad que no consiste en imitar a los clásicos sino en vulnerar las leyes del tiempo y el idioma hasta ser capaz de volver moderno un soneto, por ejemplo. Borges lo hizo como muy pocos poetas del siglo XX.
Su mundo, a base de ser tan personal, se hizo pequeño y reconocible; por eso un texto de Borges, sea del género que sea, resulta fácil de identificar, por la doble fortaleza de su estilo y de sus obsesiones. Todo ello favorece a su poesía, que es donde su oficio de constructor de miniaturas se expresa con más naturalidad. Si digo a continuación que, en realidad, Borges era un poeta que también escribía prosa, es posible que algunos se lleven las manos a la cabeza; pero ahí lo tienen, ya está hecho, y lo voy a mantener. Libros como El otro, el mismo o como los dos últimos que publicó, Los conjurados y La cifra, reducen su enorme cultura a un espacio tan escueto que demuestran el modo en que lograba el mayor triunfo que puede conseguir un poeta, que es el de vulnerar las leyes del tamaño para guardar lo inabarcable en lo diminuto: una selva cabe en un octosílabo y toda una vida en catorce endecasílabos: "Ya no seré feliz. Tal vez no importa. / Hay tantas otras cosas en el mundo; / un instante cualquiera es más profundo / y diverso que el mar. La vida es corta / y aunque las horas son tan largas, una / oscura maravilla nos acecha, / la muerte, ese otro mar, esa otra flecha / que nos libra del sol y de la luna / y del amor. La dicha que me diste / y me quitaste debe ser borrada; / lo que era todo tiene que ser nada. / Sólo me queda el goce de estar triste, / esa vana costumbre que me inclina / al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina". No se puede decir más con menos, y ésa es la definición de la poesía más exigente.

viernes 17 de julio de 2009

Una nube de arte cubre la Mezquita de Córdoba

La obra es producto de la creatividad de la artista Darya von Bermer

EL PAÍS 17/07/2009

Una nube cubrió anoche la fachada sur de la Mezquita de Córdoba (en la foto). La nube fue artificial, producto de la creatividad de la artista Darya von Bermer (México, 1960). La experiencia forma parte del proyecto 4 culturas + 4 elementos = 4 intervenciones de arte público en espacios urbanos, organizado por la Consejería de Cultura y promovido por la Fundación Córdoba Ciudad Cultural. Si la nube es aire, la muestra se prorrogará hoy con agua, a través de Habitaciones que aparecen, fuente interactiva de Jeppe Hein, en el bulevar del Gran Capitán, y fuego, con Caminos de fuego. Esculturas sociales, de MUMA, en la Plaza de Capuchinos y la Cuesta del Bailío. En octubre, Pas à deux. Pasodoble, performance de Josef Nadj y Miquel Barceló, cerrará, con el elemento tierra, esta aventura artística.

sábado 11 de julio de 2009

Lou Reed: Poètic, íntim i ferotge

El cantant ofereix amb Laurie Anderson al Festival de la Porta Ferrada un brillant recital construït en format de diàleg i en el qual repassen 'hits' dels 60 i contemporanis

David Castillo
Sant Feliu de Guíxols



El 47è Festival Internacional de la Porta Ferrada va acollir ahir una de les grans figures de la cultura nord-americana: Lou Reed. Acompanyat de Laurie Anderson al violí elèctric i del teclista Suddarth Calhoun, Reed va oferir un concert conceptual d'alt nivell per a un públic expert, on el pop elèctric es combinava amb la poesia i les majestuoses simfonies de música contemporània per les quals es mou la llegenda del costat salvatge, el gran supervivent dels anys de les transgressions, una òpera plena de poemes íntims i ferotges.
Sobre Lou Reed es repeteixen molts tòpics, però durant l'assaig d'ahir a quarts de cinc de la tarda, enfilat en una roca entre la cala de l'Hotel Hipócrates i l'escenari de l'Espai Port, vaig poder comprovar com el músic de Brooklyn dirigia els seus companys i els tècnics de so com un mestre, sec però amable i cordial. Per una banda sentia els xiscles de les gavines, per un altra acords de The raven, el famós corb d'Edgar Allan Poe, convertit pel compositor en disc i espectacle en un dels seus últims treballs. Precisament l'estrena internacional de The yellow pony and other songs va començar amb la impactant Dorita, inici del superb Magic and loss, un homenatge que Lou va fer als seus dos amics desapareguts Rotten Rita –de l'època de la Factory de Warhol— i Doc Pomus, un dels pares del rock i celebrat autor de cançons d'Elvis com la deliciosa Surrender.

El concert, entre les distorsions i les intimistes peces de Laurie, va alternar els dos músics. El segon tema, Progress, el va signar ella, i el tercer, Mystic child, del disc Ecstasy, va entrar amb els versos poderosos de Lou: "Era el temps dels no nascuts morts novament. Amb petites teranyines al teu cap. La lluna polar, en canvi, mirava enfora perdent el seny. Licor que es mou a través del cervell…".

'Manifest groc'
El següent, a dues veus, va ser un dels històrics de la Velvet Underground, dels anys 60, Pale blue eyes, interludi delicat a Beginning, greu poema polític sobre la caiguda de l'imperi americà, en què Anderson ha volgut retre homenatge al Manifest groc de Dalí, Montanyà i Gasch. Tot i ser sovint irreconeixibles, la metralla de la guitarra de Lou va escopir les primeres notes de Romeo had Juliette: "Atrapats entre les estrelles cargolades, les línies conspirades del mapa equivocat que va dur Colom a Nova York…". La llista va continuar a través de les melodies transvestides per a l'ocasió: Maybe if I fall (L.A.), Who am I i Halloween parade (L.R.), segon tema del disc New York després de l'esmentat Romeo.

Anderson va recuperar la batuta amb Story about a story i Reed oferiria una peça inèdita, només presentada en viu, Junior dad, un crit contra la decadència física i la demència senil. Si els dos músics van dissenyar The yellow pony com un diàleg, la representació màxima va ser Lost art of conversation, que van interpretar fa dos anys en un pub de Nova York. Laurie també va interpretar Only an expert. Espectacle experimental i poètic, amb subtítols en català per tenir els ulls ben oberts. Modern i intensament avanguardista.
http://www.avui.cat/cat/notices/2009/07/lou_reed_poetic_intim_i_ferotge_65333.php